Cuando Daiana Mazacote sale a trabajar no elige ropa pensando solamente en pasar ocho horas sentada detrás de un volante. Se maquilla, se perfuma y busca un conjunto diferente para cada jornada. “Me subo al auto vestida como si fuera a ir a una fiesta o a una oficina en Puerto Madero”, contó la joven de 29 años que vive en San Miguel y desde hace ocho meses trabaja como conductora a través de Uber.
Su particular forma de prepararse para manejar terminó convirtiéndola en un fenómeno en las redes sociales. Daiana comenzó a publicar videos de su rutina laboral y rápidamente recibió cientos de consultas, principalmente de otras mujeres interesadas en saber cómo es trabajar con una aplicación, cuánto dinero puede ganarse y, sobre todo, cómo maneja el tema de la seguridad.
La decisión más importante que tomó en ese sentido fue aceptar solamente pasajeras mujeres. Al principio trasladaba tanto a hombres como a mujeres y asegura que nunca atravesó una situación grave, pero con el tiempo prefirió cambiar su modalidad. “Me siento incómoda con hombres, más allá de que no me haya pasado nada”, explicó. La aplicación le permite seleccionar viajes realizados por mujeres y desde entonces eligió trabajar de esa manera.
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También intenta moverse principalmente por San Miguel, el distrito que conoce mejor. Una vez terminó en Tortuguitas y otra en Hurlingham, dos zonas donde admitió haberse sentido incómoda por no conocer bien el lugar. Por eso hoy suele rechazar recorridos que la alejen demasiado de su circuito habitual. Además, activa una función de Uber que permite grabar los viajes.
San Miguel: de quedarse sin trabajo a manejar ocho horas por día
La llegada de Daiana a las aplicaciones de transporte fue consecuencia de una necesidad económica. Se había quedado sin trabajo y, junto con su pareja, debía afrontar el alquiler y los gastos mensuales. Fue entonces cuando decidió probar suerte con el auto que hasta hacía relativamente poco ni siquiera sabía manejar.
Aprendió a conducir hace alrededor de un año, sacó la licencia y terminó transformando un Peugeot 206 modelo 2009 en su herramienta de trabajo. Actualmente realiza jornadas de entre ocho y diez horas, principalmente durante la noche, cuando encuentra menos tránsito y puede organizar con mayor comodidad sus recorridos.

Según su experiencia, puede facturar entre $10.000 y $12.000 por hora, aunque aclara que el monto depende de la demanda y del momento del día. En una jornada de ocho horas puede acercarse a los $80.000 brutos, pero de ahí debe descontar combustible, comida y el mantenimiento del vehículo. Para reducir costos utiliza gas.
Las reparaciones son uno de los gastos que más pesan. Daiana calcula que un arreglo mecánico puede ir desde unos $100.000 hasta cerca de $1 millón, dependiendo del problema, por lo que insiste en que la facturación que muestra la aplicación no equivale directamente a la ganancia final.
Outfits diferentes, perfume y un segundo negocio en el auto
Lo que terminó diferenciándola en las redes fue, sin embargo, su manera de presentarse frente a cada pasajera. Puede dedicar hasta una hora y media a prepararse antes de salir, entre el maquillaje, el peinado y la elección de la ropa. “Me gusta vestirme bien y sentirme bien”, resumió.
Evita los tacos porque necesita manejar cómoda, pero elige zapatillas urbanas y busca estrenar una combinación distinta en cada jornada. El cuidado también se extiende al vehículo. Mantiene el habitáculo perfumado y explicó que busca generar un ambiente agradable para quien sube, como si ella misma fuera la pasajera.
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El auto, además, funciona como una suerte de vidriera para su segundo emprendimiento. Junto con su madre tiene una marca de carteras llamada Hanna Bags y aprovecha los viajes para promocionarla. Colocó carteles y un código QR para que las pasajeras puedan ingresar directamente a la cuenta de Instagram donde vende los productos.
No lleva las carteras dentro del vehículo, pero aprovecha las conversaciones para contar de qué se trata el proyecto y, según explicó, llega a concretar alrededor de cinco ventas por día. De esa manera combina el ingreso de Uber con otro negocio que espera convertir, en el futuro, en su actividad principal.

