En un hecho que generó mucha nostalgia entre los vecinos, comenzó la demolición de la ex Cervecería Bieckert en Llavallol, un ícono productivo que supo impulsar el desarrollo de esa parte del sur del Conurbano.
El complejo industrial fundado por el inmigrante alemán Emilio Bieckert se convirtió durante un siglo en el principal motor económico y símbolo de pertenencia de la zona. Y su recuerdo seguramente permanecerá inalterable.
El operativo que se está llevando a cabo incluye maquinaria pesada para el desmonte de las naves principales y estructuras de hormigón. Y también se llevará a cabo la remoción de los grandes tanques, las torres de enfriamiento y los pabellones de producción.
Qué se hará con el terreno de la ex Cervecería Bieckert
Aunque todavía no se informó oficialmente para qué se usará el terreno, y el personal afectado a la obra mantiene reserva al respecto, los trascendidos hablan de que se lo destinará a la construcción de un moderno centro logístico, acorde a las demandas actuales del sector productivo.

Y si bien la desaparición de edificios tan representativos genera nostalgia entre los vecinos, especialmente entre los de mayor edad, desde los sectores de planeamiento urbano destacaron que la reconversión del lugar hacia un polo logístico atraerá nuevas inversiones y generará puestos de trabajo, reactivando un predio que se encontraba en estado de abandono y con riesgo de derrumbe.
La historia de la Bieckert en Llavallol se remonta a principios del siglo XX. Y la decisión de realizar la producción en ese predio fue para aprovechar la calidad del agua de la zona y la conexión estratégica ferroviaria.
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En su apogeo, la planta no sólo fue una de las más grandes de Argentina, sino de toda Sudamérica. Sus instalaciones cuentan con tecnología de punta para la época, incluyendo sistemas de refrigeración pioneros y una capacidad de embotellado que abastecía a gran parte del mercado interno y de exportación.
La Bieckert era mucho más que una fábrica para todos: su presencia fomentó el crecimiento de barrios periféricos, la creación de escuelas y el fortalecimiento de instituciones sociales vinculadas a los trabajadores de la maltería. Además, se destacaba por su cercanía con la estación y por la gran chimenea, que podía verse desde el tren.
Una referencia ineludible en Llavallol
“Es un paisaje con el que uno creció”, dijo un vecino mientras observaba el trabajo de demolición de la, hasta hoy, la cervecería más antiguas del país. La sirena de la fábrica marcaba el ritmo cotidiano de la localidad, y su imponente arquitectura era la referencia visual indiscutida para quienes ingresaban al partido desde la zona sur.
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A pesar de los intentos de diversos sectores de la comunidad por preservar el edificio o convertirlo en un espacio de valor patrimonial, el deterioro estructural acumulado tras años de inactividad -especialmente luego del cese de producción a fines de la década del 90- hizo que los proyectos de recuperación resultaran inviables.
Hay que recordar que en marzo de este año, cuando ya se hablaba de la inminente demolición. se había producido un incendio en el sector del depósito, lo que levantó algunas sospechas entre los vecinos.

