Por Pablo Martínez
Un partido no apto para cardíacos, Argentina fue de mayor a menor, parecía que se llevaba el pasaje a octavos sin complicaciones tras el gol de Messi, pero apareció la revelación del Mundial, lo complicó más de la cuenta, el elenco de Scaloni se quedó sin piernas y sólo con entrega y épica, el combinado nacional se llevó la victoria sufrida.
Cabo Verde venía con antecedentes positivos, pero el trámite del partido lo favorecía a Argentina en el primer tiempo, el dominio era absoluto, si bien no lastimaba era superior. Llegó el gol de Lionel Messi y no había contratiempos, todo a pedir del elenco de Scaloni.
Sin embargo, en el complemento se vieron los peores minutos de Argentina en el retroceso, mezcla de un flojo rendimiento y el notorio cansancio físico, Cabo Verde lo aprovechó y llegó al empate.
Argentina no encontraba los caminos y tuvo que sufrir más de la cuenta en el alargue. Licha Martínez volvió a poner en ventaja a la Albiceleste, pero los africanos eran tozudos y siguieron buscando, y encontraron un nuevo empate con un golazo.
Cabo Verde soñaba con los penales, y el combinado nacional no cedía en la búsqueda del gol para desnivelar y lo consiguió con la cabeza de Cuti Romero, un 3-2 que costó demasiado trabajo.
La Scaloneta no jugó bien, pero como pasó en otras oportunidades, lo suplió con entrega, resiliencia, y sobre todo, coraje, para no dar por terminado un juego asfixiante, incómodo.
Argentina sufrió y gozó, casi al mismo tiempo, mucho por mejorar, y sobre todo recobrar energías para enfrentar a Egipto, la próxima parada de un equipo que siempre deja todo e ilusiona, a pesar de todo.
sábado, julio 4

