Mucho antes del allanamiento que terminó con una mujer y sus tres hijos rescatados de una vivienda de Esquel, la historia de esa familia había comenzado en el Conurbano bonaerense. Miguel Edgardo Battista y Deborah Paz se conocieron en San Martín, vivieron durante años en Olivos y recién en 2022 dejaron Buenos Aires para instalarse en Chubut, donde ahora el hombre quedó detenido acusado de abandono de persona agravado por el vínculo y privación ilegítima de la libertad.
Battista, bioquímico de 71 años, conoció a Paz cuando él tenía 48 y ella 18. Según reconstruyó Clarín, el encuentro se produjo en una farmacia de San Martín que pertenecía al hombre y a la que la joven concurría como clienta. Ella atravesaba por entonces un momento personal complejo tras la muerte de su abuela y problemas vinculados con la alimentación. El vínculo continuó, se transformó en una relación y ambos se casaron en 2004.
Luego tuvieron tres hijos, que actualmente tienen 19, 17 y 13 años. Durante buena parte de esa etapa la familia vivió en Olivos. Deborah había terminado la secundaria y trabajó en atención al público. Su último empleo conocido fue precisamente en una veterinaria de Vicente López. Personas de su entorno señalaron que por entonces llevaba una vida sin particularidades y no advertían el deterioro psicológico que aparecería después.
La mudanza a Esquel y una vida cada vez más aislada
La familia llegó a Esquel en 2022 y alquiló una amplia vivienda del pasaje La Cascada al 600. Según la explicación aportada por la defensa, Battista decidió mudarse luego de recibir amenazas relacionadas con sus investigaciones y desarrollos medicinales. En la parte trasera de la propiedad instaló un espacio que utilizaba como laboratorio para elaborar esencias de plantas.
La rutina familiar comenzó a llamar la atención de los vecinos. La actividad dentro de la casa empezaba cerca de las 20 y podía extenderse hasta las cuatro o cinco de la madrugada, mientras que durante buena parte del día dormían. Los chicos no concurrían regularmente a una escuela y, según el relato de Battista, estudiaban con profesores particulares y material comprado en comercios de la zona.
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Paz mantenía algún contacto con sus cuatro hermanos, pero prácticamente no salía de la vivienda. Vecinos contaron que solían verla durante horas mirando por una ventana. Fuentes de la investigación indicaron además que tenía un diagnóstico psiquiátrico y no estaba tomando medicación, según la versión aportada al expediente. Actualmente permanece internada y bajo tratamiento en el área de Salud Mental del Hospital Zonal de Esquel.

La intervención comenzó después de una denuncia realizada el 10 de octubre por vecinos preocupados por el aislamiento de la familia. Diez días después, profesionales del Servicio de Protección de Derechos y de un equipo interdisciplinario intentaron ingresar a la vivienda, pero Battista les negó el acceso. Elaboraron entonces un informe que advertía sobre una situación de vulnerabilidad extrema.
Cómo están la mujer y los tres hijos después del rescate
El allanamiento permitió encontrar a Paz y a los tres hijos en distintos sectores de la casa. Los investigadores observaron mucho desorden y determinaron que los tres jóvenes dormían en una misma habitación pese a que la vivienda tenía varios cuartos. No detectaron, en cambio, signos evidentes de desnutrición y comprobaron que había alimentos en el lugar.
La principal preocupación está puesta en las consecuencias psicológicas. Fuentes vinculadas con la investigación indicaron que los tres hijos se encuentran muy afectados, aunque físicamente están estables. Los hermanos quedaron bajo acompañamiento del Servicio de Protección de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes de Esquel. Incluso la mayor, de 19 años, continúa con ellos para evitar una separación en esta primera etapa.
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Las autoridades analizan ahora la posibilidad de encontrar una familia que pueda recibirlos mientras avanzan las evaluaciones. También se espera que los menores puedan declarar mediante Cámara Gesell, mientras que en el caso de la joven de 19 años se determinará si su estado psicológico aconseja utilizar el mismo mecanismo.
Battista, en tanto, permanece imputado y detenido. La Justicia busca establecer hasta qué punto restringió la libertad de circulación de su esposa e hijos y qué consecuencias tuvo esa dinámica sobre su salud.

