Un colectivo completamente rosa estaciona frente a una casa y, cuando abre sus puertas, no aparecen filas de asientos ni pasajeros apurados por llegar a destino. Adentro hay espejos, muebles especialmente diseñados y todo lo necesario para montar un pequeño spa. Esa fue la idea con la que Yanina Rodríguez, una vecina de Canning de 34 años, decidió transformar un micro en un emprendimiento que ahora recorre distintos barrios del Conurbano.
Lo bautizó “Bus de los Sueños” y lo convirtió en la versión móvil de Princess Spa. La propuesta nació principalmente para cumpleaños infantiles, aunque con el tiempo se amplió a otros tipos de celebraciones. Las chicas pueden ponerse batas, hacerse mascarillas, manicuría y peinados, pero también participar de actividades vinculadas con la música, el diseño de indumentaria y la bijouterie.
Para Rodríguez, sin embargo, el proyecto representa bastante más que una idea comercial llamativa. Llegar hasta ese colectivo terminado implicó meses de trabajo, incertidumbre y una inversión económica que la obligó a asumir riesgos. “Me decían que era una locura”, recordó al contar cómo fueron los primeros pasos.
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La apuesta incluyó pedir un préstamo y recurrir al acompañamiento de su familia. No compró un negocio listo para funcionar ni siguió un modelo prearmado. La emprendedora asegura que comenzó a diseñar el interior del vehículo desde cero, tratando de llevar a la realidad las imágenes que durante mucho tiempo había imaginado.
Un colectivo convertido desde cero en un salón de belleza
La transformación terminó dando como resultado un espacio pensado para que la experiencia comience apenas se abren las puertas. El rosa domina la estética y el interior fue adaptado para que varias personas puedan participar simultáneamente de las actividades.
El formato tiene además una ventaja particular. A diferencia de un salón tradicional, son Yanina y su equipo quienes se trasladan hasta donde está la celebración. El colectivo tiene su base en Canning, pero ya realizó eventos en Monte Grande, Banfield, Lomas de Zamora, Cañuelas y Hudson, entre otras localidades del Área Metropolitana.

La experiencia incluso llegó recientemente a la familia de un futbolista de la Selección Argentina. Según contó la emprendedora, una de las chicas que disfrutó del spa rodante fue la hija de Leandro Paredes, actual jugador de Boca.
Aunque los cumpleaños de niñas son una parte importante de la actividad, el micro también empezó a ser utilizado para baby showers, celebraciones de embarazos, meriendas y encuentros entre amigas, adolescentes y mujeres. La intención es que la flexibilidad del vehículo permita cambiar la propuesta según quién lo contrate y el tipo de reunión.
El nombre elegido tampoco fue casual. Rodríguez sostiene que la idea central es que quienes suben puedan vivir durante unas horas una experiencia diferente y sentirse cómodas dentro del espacio que imaginó.
La historia personal detrás del “Bus de los Sueños” de Canning
La relación de Yanina con ese concepto tiene raíces en su propia infancia. Contó que creció en un hogar humilde y fue criada por su madre, con recursos económicos limitados pero con un fuerte acompañamiento familiar. Esa historia aparece cada vez que explica por qué el emprendimiento tiene para ella una carga emocional distinta.
“Cada vez que abro las puertas del micro y veo entrar a una nena con carita de ilusión en un día especial, siento que, de alguna manera, estoy abrazando a la niña que fui”, explicó.
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Por eso, entre sus próximos objetivos está la idea de utilizar el colectivo para actividades sociales. Durante octubre planea participar de jornadas de concientización y prevención del cáncer de mama y, a futuro, pretende acercar gratuitamente la experiencia a instituciones que trabajan con chicos en situaciones de vulnerabilidad.
La emprendedora asegura que desde chica imaginaba proyectos, buscaba ideas diferentes y soñaba con tener algún día algo propio. Convertir un colectivo en un spa terminó siendo la forma inesperada en que aquella aspiración tomó cuerpo.

