La llegada de León XIV a la Argentina, prevista para noviembre, pondrá fin a casi cuatro décadas sin visitas papales al país. Para encontrar el antecedente más reciente hay que remontarse a abril de 1987, cuando Juan Pablo II realizó una intensa gira pastoral que recorrió buena parte del territorio nacional y convocó a millones de fieles.
Entre todos los actos que encabezó durante aquellos seis días hubo uno que tuvo un significado especial para el Oeste del Conurbano bonaerense. El 10 de abril de 1987, el Sumo Pontífice llegó al Mercado Central de Buenos Aires, en Tapiales, partido de La Matanza, para celebrar una misa multitudinaria frente a unos 300.000 trabajadores, en uno de los encuentros más importantes de toda su visita.
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La ceremonia reunió a changarines, puesteros, transportistas, comerciantes, productores, empleados del predio y dirigentes sindicales. A casi 40 años de aquella jornada, sigue siendo uno de los acontecimientos más recordados de la historia del Mercado Central y uno de los hechos religiosos de mayor convocatoria que vivió el distrito.
La gestión que llevó a Juan Pablo II hasta el Mercado Central de Tapiales
La presencia del Papa en La Matanza estuvo cerca de no concretarse. En un principio, el encuentro con los trabajadores no figuraba en la agenda oficial del Vaticano. Fue el entonces obispo de San Justo, monseñor Rodolfo Bufano, quien impulsó la idea y gestionó durante meses la incorporación de una misa dedicada especialmente al mundo del trabajo.

La elección del Mercado Central tampoco fue casual. Bufano buscaba un lugar que representara el esfuerzo cotidiano de miles de personas y encontró en el principal centro concentrador de frutas, verduras y alimentos del país el escenario ideal para ese mensaje. Finalmente, el Vaticano aceptó la propuesta y el predio de Tapiales pasó a integrar el recorrido oficial de Juan Pablo II.
Desde las primeras horas de aquella mañana comenzaron a llegar personas desde distintos puntos del Gran Buenos Aires y del interior del país. Los accesos quedaron completamente colmados y el operativo de seguridad fue uno de los más importantes de toda la gira papal. Para muchos trabajadores fue la primera y única oportunidad de ver de cerca a un Papa.
La celebración también contó con la presencia de autoridades civiles, religiosas y sindicales. Entre ellas estuvo el entonces secretario general de la CGT, Saúl Ubaldini, quien acompañó una misa que tuvo un fuerte contenido social y que quedó registrada como el evento más multitudinario realizado hasta entonces en el Mercado Central.
El mensaje del Papa a los trabajadores que todavía se recuerda
Durante su homilía, Juan Pablo II sorprendió al recordar que antes de convertirse en sacerdote había trabajado como obrero durante la ocupación nazi en Polonia. Esa experiencia personal le permitió construir un mensaje cercano a quienes tenía enfrente y pronunciar una frase que conmovió a los presentes: «Me considero uno de vosotros».

A partir de allí habló sobre la dignidad del trabajo humano, defendió el esfuerzo cotidiano de millones de familias y sostuvo que la economía nunca debía perder de vista a las personas. También pidió fortalecer la solidaridad y llamó a construir una sociedad más justa, en la que el desarrollo económico estuviera acompañado por valores humanos.
El Papa también dedicó un tramo de su discurso al movimiento sindical. Reconoció la importancia de defender los derechos de los trabajadores, pero advirtió que esa tarea no podía reducirse únicamente a discutir salarios o jornadas laborales. Su mensaje tuvo una enorme repercusión por el contexto político y económico que atravesaba la Argentina en 1987.
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La huella de aquella visita sigue presente en el Mercado Central. Años después, la capilla inaugurada durante esa jornada pasó a llamarse Capilla San Juan Pablo II, en homenaje al pontífice polaco. Cada aniversario vuelve a recordarse aquella histórica misa que convirtió a Tapiales y a La Matanza en protagonistas de la última visita de un Papa a la Argentina.

