Hasta hace poco era sólo un hobby, pero en cuestión de un día se volvió un fenómeno viral. En la casa de Banfield en la que vivió siempre, y exactamente en la misma habitación, Rubén Puppo fabrica desde chico maquetas, vehículos y personajes. Son todas obras de cartón reciclado, que en cuanto se hicieron conocidas generaron que le llegaran miles de pedidos de todo el país.
Su primera incursión, cuando era joven, fue con modelismo plástico. Ahora, ya como diseñador gráfico jubilado, tiene más tiempo libre pero también una preocupación: cómo hacer para responder al furor que desató su trabajo, a partir de que su hija Paula le propuso grabar unos reels para Instagram mostrando sus obras.
En su cuenta en esa red social, un barco confeccionado en dos días reunió más de 8.700 likes, un dirigible hecho con una botella de jugo llegó a los 61.000 me gusta y una cafetera volturno de cartón que se abre y adentro tiene una cafetería en miniatura, superó los 36.000 likes.
Como si eso fuera, de 300 seguidores, a los que Rubén «no les daba bolilla», como él contó, pasó a tener más de 16.000.
Cómo logra sus obras de cartón
«Yo sigo trabajando, hago una revista digital. No le dedico el 100% del tiempo a esto, y mi hija también trabaja. No sabemos bien para dónde correr, nos tenemos que organizar», explicó Rubén, quien por estos días también recibe invitaciones a muestras, preguntas, sugerencias y hasta recomendaciones que no pidió.

«A veces estoy haciendo algo, me acuesto y me pongo a pensar ‘tengo que pegar esto acá’ o cómo lo voy a resolver para que me quede bien. Hay días que no me sale nada y otros donde me sale todo. También hubo cosas que armé y como no quedé conforme las desarmé», contó.
Su proceso no tiene una estructura: a veces diseña previamente lo que va a fabricar, pero muchas veces directamente se lanza. Tampoco reproduce objetos de películas ni cómics, aunque algo de esa impronta se filtra en sus diseños. Y no hace hiperrealismo, sino más bien dioramas y artefactos que parecen venir de un mundo que salió de su cabeza.
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«De chico miraba mucho Thunderbirds, Supercar, Joe 90 o el Capitán Escarlata. Además soy fanático de la aeronáutica y todo eso quedó alojado en mi disco duro. Yo saco de ahí y las cosas salen», explicó, en referencia a las series británicas de marionetas producidas por Gerry y Sylvia Anderson que fueron muy populares en la televisión de los años 60, con especial éxito entre el público infantil argentino de la época.
Otra cosa que tiene una clara influencia en su trabajo es el propio hecho de vivir en el sur del Conurbano. Por eso es que, por ejemplo, construyó una miniatura de un colectivo 239, realizado a escala y con toques retrofuturistas.
Dónde ver las creaciones del vecino de Banfield
Tan feliz por el reconocimiento espontáneo que logró si trabajo, Rubén insistió en expresar su incertidumbre respecto a qué camino tomar: «Me invitan a muestras, pero no tengo vehículo. Me piden comprar, pero no sé cómo hacer envíos sin que las piezas se dañen”.
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Y añadió: “También me han sugerido dar talleres, pero yo puedo enseñarte a pegar cartones, pero de ahí a que puedas crear algo en tu mente y hacerlo a través de tus dedos ¿cómo se transmite eso?».
Mientras intenta resolver esas intrigas, lo único que tiene en claro es que su hobby lo mantendrá hasta el último día de su vida. Y quien quiera disfrutarlo, puede hacerlo ingresando a su Instagram.

