Al analizar la situación de la actividad yerbatera, Manfredo Seifert, de la Cooperativa Agrícola Mixta Montecarlo, sostuvo en reunión de comisiones en la Cámara de Diputados que la actual crisis tiene origen en las fallas estructurales del mercado y cuestionó la desregulación impulsada por el Gobierno nacional a través del Decreto 70/2023.
“En la década de los 90 la actividad fue desregulada, igual que ahora, con el mismo argumento de los economistas de turno, diciendo que los mercados imperfectos se ordenan por sí solos”, recordó. Sin embargo, afirmó que aquella experiencia derivó en “la peor crisis de la historia de la actividad, con indicadores negativos en lo productivo, tecnológico, económico, comercial, social y en la calidad del producto”.
Según explicó, la principal enseñanza de ese período fue comprender que la yerba mate opera en un mercado con características especiales. “Podemos decir hoy que el mercado imperfecto de la yerba no se ordena solo. Necesita de algún marcapaso que lo guíe, de lo contrario entra siempre en crisis”, aseguró.
El misionero, advirtió que la historia parece repetirse. “A pesar de todos estos antecedentes, nuevamente estamos sometidos al mismo experimento, que seguramente nos va a llevar al mismo destino”, señaló.
Respecto de la situación actual, remarcó que los precios que reciben los productores están muy por debajo de los costos de producción. “Hoy no hay ningún modelo tecnológico en la producción primaria que muestre rentabilidad con estos precios que nos están pagando. Los productores nos estamos descapitalizando brutalmente”, afirmó.
Además, Seifert destacó el impacto económico que la crisis genera sobre toda la provincia. “La caída del precio hizo que dejaran de ingresar a Misiones 400 mil millones de pesos durante 2025”, y agregó que “la recaudación impositiva provincial cayó un 22,3%”.
Un mercado concentrado
El expositor explicó que la principal falla estructural del sector es la enorme concentración de la demanda frente a una oferta atomizada. “Tenemos 12 mil productores que venden entre el 70 y el 80% de su producción a diez molinos. Y si hilamos más fino, el 50% de la producción se comercializa solamente con tres molinos”, detalló.
En este tipo de mercado no es la relación de la oferta y la demanda la que define el precio. Prevalece siempre el poder dominante del comprador, del actor más fuerte de la cadena
A su entender, la desregulación profundizó esa concentración. “No generó un mercado más competitivo; generó transferencia de ingresos del productor al secadero y del secadero al molino. Se volvió un mercado más salvaje y más concentrado”, cuestionó.
Producción rígida y demanda limitada
Otra de las características que describió es la naturaleza del cultivo de yerba mate, cuya producción demanda largos plazos de maduración.
“Una plantación necesita entre cuatro y cinco años desde su implantación hasta entrar en producción. Un productor que invierte hoy recién comienza a amortizar esa inversión varios años después. Si el escenario comercial cambia, le resulta muy difícil adaptarse”, explicó.
El mercado yerbatero es un oligopsonio, tiene fallas estructurales, no tiene transparencia y, lo más importante, no se va a ordenar solo. Necesita organización y planificación, que era lo que hacía el INYM cuando tenía todas sus facultades
Finalmente, señaló que la demanda también constituye una limitación estructural. “Tenemos un producto con una demanda estable, pero muy limitada e inelástica. Eso obliga a planificar la producción para evitar sobreofertas y sobrestock de materia prima”, indicó.

