En Rosario, cientos de llamados ingresan cada día a la Central 103 por situaciones que ponen en riesgo a personas, viviendas y espacios públicos. Sin embargo, la Dirección de Gestión de Riesgos y Protección Civil insiste en que una parte clave de su tarea ocurre antes de atender cualquier emergencia, la prevención ciudadana. Identificar señales tempranas de peligro y actuar con precaución puede marcar la diferencia entre un incidente menor y un hecho de alto impacto.
Al respecto, el director de Gestión de Riesgos y Protección Civil, Gonzalo Ratner, destaca que “el 103 está para asistir, pero la prevención empieza mucho antes de la emergencia”, y sostiene que cuando un vecino detecta a tiempo una situación riesgosa “muchas veces evita que se convierta en un problema mayor”.
Uno de los reclamos más habituales es el de cables o columnas con riesgo. Por ello, los especialistas recomiendan observar señales claras como chispazos, cables caídos a baja altura o postes inclinados tras una tormenta. En ningún caso se debe intentar moverlos.
Sobre este punto, Emanuel Cámpora, verificador operativo, advierte: “A veces encontramos que alguien quiso acomodar un cable o mover una rama tocando la línea. Eso es peligrosísimo. Lo mejor es mantener distancia, avisar y esperar al personal técnico”.
Del mismo modo, los árboles y ramas con riesgo representan otro motivo frecuente de asistencia, especialmente durante temporadas de viento. Golpes secos, inclinación anormal, raíces expuestas o ramas que rozan cables son indicadores de alerta que deben ser atendidos evitando circular o estacionar debajo de ellos hasta que intervengan los equipos especializados.
Asimismo, durante las lluvias intensas, los anegamientos ocupan un lugar destacado entre los llamados. Antes de reportar, puede verificarse (sin exponerse) si se trata de un taponamiento superficial fácilmente removible. Pero si el agua asciende rápidamente, ingresa a viviendas o arrastra objetos, la recomendación es solicitar ayuda y alejarse de la zona.
Por otro lado, las fugas de gas e incendios conforman las situaciones más críticas. En estos casos, las acciones deben ser inmediatas, evacuar, ventilar ambientes, evitar interruptores y no realizar maniobras improvisadas. “La prioridad siempre es la vida”, remarca Ratner.
Las tormentas severas también multiplican emergencias. Por ello, antes de un temporal, se aconseja asegurar objetos sueltos, limpiar canaletas y permanecer bajo resguardo. Estas prácticas sencillas reducen riesgos y previenen intervenciones complejas durante el fenómeno climático.
Según relatan los equipos de Protección Civil, en numerosas oportunidades la prevención ejercida por vecinos permitió resolver situaciones sin mayores daños. “Muchos reclamos se agilizan cuando la gente brinda datos precisos, la esquina exacta, el tipo de riesgo, fotos. Eso acelera la respuesta”, explica Cámpora.
Además de su labor operativa, la Dirección sostiene un trabajo permanente de formación comunitaria. En su sede se dictan cursos sobre evacuación de edificios, riesgo eléctrico, uso de matafuegos, preparación ante tormentas y protocolos de autoprotección.
Ratner subraya que “la capacitación es fundamental. Cuando la comunidad está formada, los riesgos bajan y las emergencias se gestionan mejor”. Para inscripciones y detalles de las capacitaciones, se recomienda comunicarse con el Área de Capacitación de la Dirección.
Desde Protección Civil recuerdan que el 103 funciona las 24 horas, los 365 días del año, pero que la primera línea de defensa siempre es el vecino atento. Saber qué hacer y qué no antes del llamado es clave para cuidar la vida, la infraestructura y la convivencia urbana.

