Cada 11 de septiembre es el Día del Maestro y del nacimiento de Hugo Porta, el jugador argentino de rugby más importante del siglo pasado. Durante casi dos décadas fue una referencia insoslayable en el deporte local. Apertura y cerebro de los equipos donde estuvo, lideró a un club chico como Banco Nación a pelear mano a mano con los históricos SIC y CASI.
Porta fue capitán y figura de Los Pumas en 1985, año del primer triunfo ante Francia y de un épico empate ante Nueva Zelanda. Esa misma temporada fue elegido Olimpia de Oro y el mejor apertura del mundo. Ya retirado incursionó en la actividad política, primero como embajador de nuestro país en Sudáfrica y luego como Secretario de Deportes de la Nación.
Hugo Porta, un amateur que jugaba como profesional
Conocido desde joven en el ambiente por sus cualidades para manejar la pelota con manos y pies, conducir a sus compañeros y leer las distintas situaciones de un partido, Porta empezó a trascender las fronteras de Banco Nación cuando en 1971 integró el seleccionado argentino que se coronó campeón sudamericano en Montevideo.
Aunque no le faltaron ofrecimientos para irse al exterior y sumarse al incipiente profesionalismo de la disciplina, Hugo eligió permanecer en nuestro país, continuar sus estudios universitarios (se recibió de arquitecto) y jugar al lado de quienes eran sus amigos desde la infancia, además de responder a cada llamado de las distintas selecciones nacionales.

Por ese sentido de pertenencia, en su memoria hay un lugar privilegiado para la espectacular victoria 29-21 que Banco Nación logró el sábado 14 de julio de 1990 sobre el seleccionado de Inglaterra en la cancha de Vélez Sarsfield. “Lo hicimos siendo fieles a nuestro estilo de juego y a nuestras convicciones”, se enorgullece Porta aún hoy.
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Su preparación para los partidos, en el tiempo libre que le dejaban las ocupaciones diarias, servía de modelo para los demás y le permitió prolongar casi hasta los 40 años su presencia en Los Pumas. Para él no variaban la concentración ni la seriedad: todos los desafíos se encaraban de la misma forma, con igual respeto, fueran en un escenario mítico como Twickenham (Inglaterra) o en algún humilde club con breve trayectoria dentro del rugby.
La gira de 1982 a Sudáfrica bajo la denominación Sudamérica XV, con éxito sobre los poderosos Springboks, elevó la vara del rugby nacional. Un año después, en Australia, Los Pumas vencieron por primera vez a los Wallabies, otra de las grandes potencias del Hemisferio Sur, siempre con Porta en un rol protagónico, responsable de casi todas las decisiones dentro del campo.
También fue autor de la mayoría de los puntos en test matches inolvidables. Tal era su pericia para pegarle a la ovalada que se especuló con su posible intervención en un amistoso de fútbol. Con la camiseta de Boca, por supuesto, la de su simpatía y la que vistió Silvio Marzolini, ídolo supremo en la infancia y entrañable amigo en la madurez.
La acción solidaria que encabeza Porta
Hugo siempre fue un defensor del rugby amateur, de los valores que aprendió de chico y de las libertades -no exentas de compromiso- que le otorgaba un deporte concebido para disfrutar, aprender y compartir. Esas fueron las premisas que lo llevaron a incorporarse al proyecto de la Fundación Laureus, una organización que nació con el impulso de Nelson Mandela, el líder sudafricano con el que Porta tenía una gran relación.
La organización, dependiente de la Academia Mundial Laureus, “promueve y apoya el uso del deporte como herramienta de cambio social para ayudar al desarrollo integral de niños y jóvenes en situación de riesgo en Argentina”. El objetivo de máxima es “finalizar con la violencia, la discriminación y la desigualdad, demostrando que el deporte puede cambiar el mundo”.

En Argentina, la Fundación fue creada en el 2003 y es presidida por Hugo Porta, único miembro argentino de la Academia Mundial Laureus del Deporte. “Continuando con la visión de Laureus Sport for Good Foundation, la Fundación Argentina identifica y apoya proyectos comunitarios que usando el deporte como herramienta, trabajen con programas destinados a solucionar problemáticas sociales particulares de la región”, dice en su sitio.
En la actualidad tiene activos proyectos inclusivos con niños en Mar del Plata (alrededor del rugby y el hockey sobre césped), Barracas (boxeo), Coronel Suárez (hockey, fútbol, patín), Tucumán (rugby inclusivo) y en la Ciudad de Buenos Aires (con deportes inclusivos).
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Aunque el juego haya cambiado muchísimo desde su retiro, Porta es todavía, a los 75 años, una marca en el rugby. Y cada vez que se lanza el debate sobre los mejores deportistas argentinos de todos los tiempos, su apellido aparece rutilante sobre la mesa de discusión.

