Hay un par de rasgos, entre muchos otros, que parecen marcar -al menos a esta altura de los tiempos- a las dos contiendas electorales más importantes que viviremos el año que viene, la que tendrá en juego la presidencia del país y la disputa por la gobernación. Uno de ellos es que, por ahora, la pelea por la Casa Rosada aparece como una de las más inciertas desde el retorno democrático del ’83. El otro, que como pocas veces antes, el escenario provincial estará extremadamente ceñido al nacional.
domingo, agosto 30
