Rosario Central tropezó feo en Arroyito en esta jornada de sábado. En su compromiso previo al duelo de la ciudad, regaló una imagen totalmente desdibujada y el hincha hizo saber el descontento. Al margen de una caída que golpea fuerte, la sensación es que cualquier vendaval mínimo lo tira a la lona. Hoy, comparando planteles, tenía toda la mesa servida para regalarse una tarde/noche tranquila ante un rival que venía muy torcido, pero se encargó de complicarse el partido con una inocencia que llama la atención y preocupa.
Con el 4-2-3-1 de costumbre y la vuelta de Marco Ruben a la titularidad como principal novedad, el Canalla transitó una primera etapa con vaivenes. Arrancó bien, presionando alto, siendo un equipo corto y con buenas sociedades ofensivas, queriendo imponer condiciones en casa. De hecho, pudo haber abierto el marcador temprano por un zurdazo de Ángel Di Maria desde afuera que desvió al córner Nelson Insfrán. Parecía que el conjunto auriazul estaba decidido a golpear rápido para controlar el encuentro.
Sin embargo, con el correr de los minutos esas intenciones saludables se fueron desvaneciendo. Central dejó crecer a un Gimnasia que tenía poco para ofrecer, más allá de la jerarquía de Ignacio ‘Nacho’ Fernández. Así, el Lobo primero se adelantó en el campo y después empezó a complicar, más por desatenciones defensivas de los dirigidos por Jorge Almirón que por virtudes propias.
Pases mal dados en el fondo, cierta pasividad a la hora de marcar y un exceso a la hora de salir limpió desde atrás le trajeron complicaciones impensadas al Canalla. Jeremías Ledesma, a pesar de transmitir inseguridad en los envíos aéreos, salvó lo que hubiera sido la caída de su arco con una buena volada y manotazo espectacular ante un cabezazo a quemarropa de Enzo Martínez en un córner. Había que salir del letargo cuanto antes.
Costó entender el rol de Giovanni Cantizano. El pibe, de grandes condiciones, pasó prácticamente indavertido porque Di Maria se recostó por el sector derecho, dejando esa banda super puesta ante las trepadas de Emmanuel Coronel. Además, lo de Jaminton Campaz viene siendo muy flojo también, muy poco participativo en ataque y hasta diera la sensación de jugar con cierto desgano, quizás frustrado por una una venta que hasta el momento no se concretó.
Así las cosas, la tarea de la generación de juego recayó en Di Maria, que arrancó metido como ante Talleres, pero después abusó de la individual, quedando enredado en el embudo platense. No obstante, ‘Fideo’ tuvo la claridad como nadie en el campo para meter un pase exquisito para Ruben, que definió por arriba de Insfrán en lo que es su marca registrada en cuanto a definiciones. Un golazo, pero el VAR constató que el goleador histórico se encontraba en posición adelantada y el tanto fue anulado.
Para destacar, como siempre, la labor de Franco Ibarra en el medio. Totalmente solo en esa zona debido a la intrascendencia de Vicente Pizarro, el volante central confirma con cada actuación que merece un lugar en la Selección Argentina, por lo menos estar entre los convocados para la próxima fecha FIFA. Bien ubicado, quirúrgico para cortar todo en la mitad y muy preciso a la hora de la distribución, entendiéndose bárbaro con Di Maria.
El 0 a 0 rumbo al descanso fue el premio justo ante lo expresado por ambos, más allá de ese inicio furioso canalla. Había que corregir algunas disposiciones tácticas y también se imponía cambio de nombres ante ciertos rendimientos individuales muy bajos. Más allá de esas lagunas auriazules, el equipo de Almirón tenia con qué imponerse si hacía los ajustes necesarios.
En el complemento, Central volvió a salir con decisión. Di Maria siguió conduciendo los hilos y tuvo otra situación mediante un zurdazo en la media luna del área que volvió a tapar Insfrán. Sin embargo, en un contra ataque, Gimnasia se encontró con la apertura del marcador mediante un remate desde afuera afuera de ‘Nacho’ Fernández que primero pegó en el palo y después rebotó en la espalda de Ledesma para incrustarse en la red. Sorpresa en Arroyito.
El Canalla sintió el impacto. El nerviosismo se apoderó completamente del local, que confundió siempre los caminos. No hubo nadie que pudiera hacerse cargo de la elaboración, alguien que tomara la manija y se pusiera el equipo al hombro con fútbol. Todo fue reiterativo y predecible. Centros y más centros buscando una cabeza o pie salvador, sin claridad como para ensayar otra idea.
Los cambios, lejos de refrescar piernas y resetear el funcionamiento, tampoco modificaron la ecuación. Almirón, en desventaja, en vez de romper el doble cinco, buscar variantes ofensivas que salieran de lo previsible, internar otra estrategia que cambiara la historia, murió con la suya, aferrado a un plan. Federico Navarro, Enzo Copetti y Tomás Badaloni poco y nada aportaron, mientras que Alexis Soto si intentó al menos mostrarse como opción por su lateral.
A pesar de todas las complicaciones, Central logró empatar el partido a partir de una maniobra individual de Campaz, que culminó con un buen zurdazo que pegó en el poste y se metió. Pero cerca del final, nuevamente otro error fatal en defensa lo condenó. Facundo Mallo, muy falto de ritmo, se equivocó en la entrega par Gastón Ávila y provocó una contra del Lobo. La pelota le quedó servida en el medio a Ignacio Miramón, que ya había tenido una chance clarísima unos pocos minutos antes, el volante central se acomodó y sacó un derechazo seco, abajo, que Ledesma no pudo contener con una respuesta débil. Un golpe más.
El Canalla se repitió en intentos forzados sin ideas hasta el cierre que decretó Darío Herrera. La silbatina contundente que inundó el Gigante fue la respuesta a lo que transmite este plantel versión 2026 en campo. Absolutamente nada. Un técnico que perdió el crédito del hincha hace rato y jamás toma decisiones que mejoren lo que está mal, empeorando todo lo que toca.
Se vendrá el clásico, y en que momento. Central llegará a los tumbos, en un momento complicado, con un equipo y un entrenador muy cuestionados por los resultados en los partidos decisivos, además de un funcionamiento que nunca convenció, siendo Di Maria dependiente. Ante esto, deberá mejorar mucho en todos los sentidos para darle una alegría a su gente en el partido que siempre quiere ganar.
domingo, agosto 30

