Según el Informe de Coyuntura PyME Industrial de la Fundación Observatorio PyME, el 24% de las empresas registró al menos un atraso en sus obligaciones, el doble del 12% relevado nueve meses antes. A la vez, crecieron las dificultades para cobrar, en un escenario marcado por la caída de las ventas, el aumento de los costos y una nueva contracción de la actividad. El retraso en los pagos no se limitó a un grupo reducido de empresas. El 24% de las pymes industriales consultadas reconoció haber tenido al menos una demora en sus vencimientos durante el segundo trimestre, frente al 12% registrado en el tercer trimestre de 2025.
El problema también apareció del lado de los cobros. El 62% de las empresas señalaron que sus clientes demoraron más de lo habitual en cancelar sus obligaciones. Dentro de ese universo, el 40,9% describió las demoras como leves, mientras que el 21,7% aseguró que los plazos se extendieron de manera significativa.
Los incumplimientos alcanzaron distintos compromisos. El 17,3% de las empresas se atrasó con el pago de impuestos, el 15,3% con proveedores y el 8,6% con bancos. Nueve meses antes, esos porcentajes eran del 8,6%, 5,7% y 3,4%, respectivamente.
La menor demanda se consolidó como el principal problema señalado por los empresarios. El 81% de las pymes industriales identificó la caída de las ventas entre sus principales dificultades, mientras que los retrasos en los pagos de los clientes quedaron en segundo lugar, con el 62%.
además, tuvieron un peso importante el aumento de los costos de las materias primas, mencionado por el 60% de las firmas; la competencia de productos importados, por el 47%; y el incremento de los costos salariales, por el 45%.
A su vez, el 38% de las empresas manifestó dificultades para acceder al financiamiento, una situación que puede profundizar las restricciones de capital de trabajo cuando se extienden los plazos de cobro y aumentan los vencimientos.
El deterioro financiero coincidió con una nueva contracción de la actividad industrial pyme. La producción cayó 3,6% en términos desestacionalizados frente al trimestre anterior y acumuló una baja del 11% en comparación con el mismo período de 2025.
Según el relevamiento, el volumen producido alcanzó su nivel más bajo de los últimos siete años.
El mercado laboral también reflejó el retroceso. La cantidad de trabajadores ocupados en las industrias pymes disminuyó 0,8% respecto del trimestre anterior y 4,5% interanual. De esta manera, el sector acumuló 14 trimestres consecutivos de contracción del empleo.
La presión sobre las empresas también quedó reflejada en la evolución de los costos. El 73% de las firmas afirmó que sus costos aumentaron por encima del precio de su principal producto, mientras que el 25% señaló una evolución similar entre ambas variables. Solo el 1% sostuvo que sus costos crecieron por debajo de sus precios de venta.
La diferencia impactó sobre los márgenes de rentabilidad: el 69% de las empresas informó una disminución respecto de un año atrás. Entre los factores que más presionaron sobre la estructura de costos aparecen especialmente la energía y el transporte.
En paralelo, el PMI PyME se ubicó en 44 puntos. Aunque mostró una leve mejora frente al comienzo del año, permaneció por debajo de los 50 puntos que marcan el límite entre expectativas de expansión y contracción.
La carga tributaria también aparece entre las principales dificultades para las pymes industriales. Ingresos Brutos, las tasas municipales, el impuesto al cheque y las contribuciones patronales fueron señalados entre los tributos que más afectan los costos y el capital de trabajo.
El 40% de las empresas consideró que Ingresos Brutos perjudicó significativamente su operatoria. En ese contexto, el 32,8% ubicó como prioridad una reducción de sus alícuotas, mientras que el 29,7% reclamó una disminución de las contribuciones patronales.
La apertura importadora también comenzó a modificar las decisiones productivas. Durante el último año, el 21% de las empresas reemplazó insumos nacionales por importados, el 15,1% incorporó productos provenientes del exterior y el 9,4% sustituyó parte de su propia producción por bienes importados. En conjunto, una de cada cuatro pymes industriales modificó alguna parte de su proceso productivo a partir de las importaciones.
El escenario deja así una combinación de factores que aumenta la presión sobre las pequeñas y medianas industrias: menos ventas, mayores dificultades para cobrar, más atrasos en los pagos, costos que crecen por encima de los precios y una actividad que continúa perdiendo volumen y empleo.

