Estados Unidos comenzará a aplicar este viernes nuevos aranceles a productos importados a un total de 60 países, entre ellos la Argentina, con tasas que van del 10% al 12,5%. La medida fue anunciada por la Oficina del Representante Comercial (USTR) y se basa en investigaciones sobre la falta de aplicación efectiva de prohibiciones contra bienes fabricados con trabajo forzoso.
Los países alcanzados concentran alrededor del 99,4% de las importaciones estadounidenses. «El 2 de junio de 2026, el Representante Comercial de Estados Unidos determinó que los actos, políticas y prácticas de las 60 economías investigadas relacionados con la falta de imposición y aplicación efectiva de una prohibición sobre la importación de bienes producidos con trabajo forzado no son razonables», señaló el comunicado oficial.
¿Cómo afecta a la Argentina?
El organismo definió que la tarifa del 10% corresponde a las economías que ya cuentan con una prohibición contra la importación de bienes producidos con trabajo forzoso, entre ellas la economía argentina, que asumieron compromisos para implementar esos controles mediante acuerdos comerciales o que poseen sistemas parciales para frenar el ingreso de ciertos productos vinculados con esa práctica.
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Argentina quedó junto con Bangladesh, Camboya, Canadá, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, India, Indonesia, Jordania, Malasia, México, Pakistán, Sri Lanka, Trinidad y Tobago y el Reino Unido. Para algunos productos de la Unión Europea, Taiwán, Japón, Corea del Sur y Suiza, la tasa oscilará entre 10% y 12,5%, descontando los aranceles vigentes bajo las reglas de nación más favorecida, mientras que otros países investigados enfrentarán el techo del 12,5%. De esta manera China quedó afuera de esta lista porque mantiene un régimen comercial separado con Washington.
El nuevo esquema sustituye los aranceles generales del 10% que la Casa Blanca había fijado de manera provisional mientras buscaba una alternativa, después de un fallo de la Corte Suprema que limitó la capacidad del Ejecutivo para establecer ciertos gravámenes sin autorización del Congreso.
Para instrumentar las nuevas tarifas, la administración recurrió a la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que habilita restricciones económicas contra países considerados responsables de prácticas comerciales injustificadas, irrazonables o discriminatorias.
Las excepciones
La medida contempla exclusiones para determinados productos, entre ellos petróleo, gas y fertilizantes. También quedan afuera los bienes que ingresan bajo las condiciones de libre comercio del acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá (USMCA).
Estos aranceles serán abonados en primera instancia por las empresas estadounidenses importadoras, que suelen trasladar parte de ese costo a los consumidores vía aumentos de precios, aunque la Casa Blanca sostiene que el objetivo central es modificar las prácticas comerciales de otros países.

