El caso del joven acusado de asesinar a su madre abogada en su casa de Castelar aún sigue conmocionando a ese barrio del oeste del GBA, en el partido de Morón. El sujeto, identificado como Carlos Ignacio Costa Martínez, estaba bajo arresto en una comisaría de la Ciudad de Buenos Aires por intento de homicidio de su padre, y le confesó a un amigo lo que había sucedido con su progenitora, razón por la cual será imputado por ‘homicidio calificado’.
Poco después, y por orden de la fiscalía, se llevó a cabo un allanamiento de urgencia en una casa ubicada en la calle Arrecifes al 1200, donde se hizo presente personal de la Comisaría 8va. y allí encontraron el cadáver de Graciela Martínez (54 años), enterrado en la parte trasera y cubierto por bolsas de residuos.
Ante el hallazgo, se preservó la escena y se convocó a las áreas especializadas, quedando personal de Crimen Organizado a cargo de las tareas periciales y de levantamiento de rastros, mientras que la causa quedó en manos de la UFI Número 1 y el Juzgado de Garantías Número 5 del Departamento Judicial de Morón.
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Ahora se supo el resultado de la autopsia: murió como consecuencia de un shock hipovolémico provocado por una herida punzocortante en el cuello. El principal y único acusado es su hijo, Ignacio Costa Martínez, quien confesó haber enterrado el cuerpo de su mamá en el fondo de la casa familiar y después intentó también matar a su padre.

El resultado del informe forense, al que accedió y difundió el portal Primer Plano, ya fue incorporado a la causa por homicidio agravado por el vínculo que lleva adelante el fiscal José María Ghessi. En caso de ser encontrado culpable, la única pena prevista para este delito es de prisión perpetua.
El fiscal todavía no pudo indagar formalmente al sospechoso porque permanece detenido por otra causa judicial, que se encuentra radicada en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 49 de la Capital Federal. Allí se investiga, bajo la carátula de tentativa de homicidio, el violento ataque que sufrió Carlos Costa, un jubilado de 89 años, a manos de su propio hijo.
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El brutal episodio tuvo lugar en las instalaciones de una metalúrgica del barrio porteño de Villa Lugano. En medio de una acalorada discusión familiar, el joven apuñaló a su padre por la espalda y se dio a la fuga a toda velocidad a bordo de una camioneta Ford EcoSport.
Una testigo presencial relató a los investigadores que la agresión fue totalmente inesperada y llamó de inmediato al 911. El alerta derivó en una persecución policial que culminó con el sospechoso cercado y detenido sobre la avenida General Paz. Al requisar el rodado, los efectivos secuestraron una navaja retráctil con manchas de sangre, pieza que ya se sumó como prueba clave al expediente.
El macabro hallazgo del cuerpo de Graciela Martínez se dio por una confesión tan cruda como inesperada. Mientras se encontraba detenido por el intento de parricidio contra su padre, Costa Martínez, recibió la visita de un amigo y le reveló lo peor: que ya había asesinado a su propia madre.

«Me mandé una cagada. Te pido que no digas nada», le confesó el acusado, según consta en el expediente. Sin embargo, lejos de guardar el secreto, el testigo fue directo a la Comisaría 7ª de Castelar Norte y denunció todo lo que había escuchado.
Esa alerta fue la pieza clave para que la Fiscalía ordenara un allanamiento de urgencia en la vivienda familiar, donde los peritos finalmente descubrieron el cadáver de la mujer enterrado.
La víctima era una abogada muy reconocida en el distrito: había ocupado el cargo de directora de Asuntos Legales en el Concejo Deliberante y daba clases en la Universidad de Morón.
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Para que la investigación avance a paso firme, la Justicia aguarda ahora un testimonio fundamental: la declaración de Carlos Costa, el padre del detenido, quien continúa recuperándose de las heridas internado en el Hospital Santojanni de la Ciudad de Buenos Aires.

