“No era, soy alcohólico”.
Oscar es abogado, cuando tenía tenía 28 años estaba casado y ya tenía dos hijas, cuenta. Bebía poco, es común que en México -como en Argentina- la gente se reúne a tomar alcohol para socializar y salirse de la rutina. Entonces empezó a tomar cada vez con mayor constancia. Bebía poco pero continuamente. El alcohol afectó a su vida, su carácter, cuenta que se perdió en las fiestas y la bebida, que relegaron completamente a su responsabilidades familiares y laborales.
“Algo no estaba funcionando debidamente. Así que decidí tomar acción porque quería otra cosa para mi vida, y busqué ayuda”, relata Oscar.
Este miércoles 24 de junio de 10.30 a 12.30 se realizará una charla en la Sala del Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario con el objetivo de compartir experiencias que ayuden a los médicos y futuros profesionales a adquirir herramientas para el tratamiento de personas con consumo de alcohol. Participarán la Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos, el decano Jorge Molinas y el profesor Juan Manuel Sialle.
Del conversatorio participará Oscar Ll., delegado de Alcohólicos Anónimos México, quien, en diálogo con Conclusión, aseguró sobre el abordaje sanitario de este flagelo: “Se necesita ayuda de otro tipo y no solamente curar las consecuencias del alcohol”.
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“El alcohol está en todas partes y en distintas presentaciones, es silencioso. Está entrando a la vida de los niños, que empiezan a beber a temprana edad”, alerta el referente a nivel continental.
– ¿Cuándo uno se da cuenta de que tiene que pedir ayuda?
– Cuando estás tocando fondo en el terreno físico, mental y el espiritual. Sentís soledad y miedo. Desafortunadamente en la mayoría de los casos hace falta que un colapso personal a uno lo haga reaccionar: algún accidente, divorcio o pérdida de trabajo. Por eso intentamos enviar el mensaje de que no hace falta llegar a ese punto. Si el alcohol está afectando tu vida, hay que pedir ayuda. El alcohol es silencioso, no se nota, no se ve. Uno no lo ve, pero los demás lo notan.
En Alcohólicos Anónimos, Oscar cuenta que encontró “camaradería”, allí no hay requisitos, no hay que pagar nada, “no es religioso, no es médico, psiquiátrico ni psicológico”, aclara. “Es un grupo de personas con un objetivo en común: dejar de beber y tratar de ayudar a otro a que pueda lograrlo”, describe Oscar.
– ¿Algo que quieras agregar?
– En AA decimos que yo solo con el alcohol no puedo. Pero en grupo sí puedo.

