En el marco del Mundial 2026, especialistas en salud mental manifestaron preocupación por el fuerte crecimiento de las apuestas online entre adolescentes y jóvenes. Según datos recientes, 8 de cada 10 jóvenes accedieron o conocen a alguien que apostó por internet durante el evento deportivo, un fenómeno que enciende alertas por el impacto en la salud mental y el riesgo de desarrollar conductas de juego patológico.
Los grandes eventos deportivos, como el Mundial de Fútbol en curso, funcionan como un potente impulsor del crecimiento de las apuestas online, una práctica que se expande tanto entre adultos como entre jóvenes. En ese contexto, profesionales de la salud advierten que la exposición masiva puede derivar en conductas problemáticas difíciles de detectar a tiempo.
“Los grandes eventos deportivos funcionan como catalizadores. El Mundial de Qatar 2022 fue el evento con mayor volumen de apuestas online de la historia hasta ese momento”, explicó el Dr. Juan Ingelmo (M.N. 110.685), médico del Departamento de Salud Mental del Hospital de Clínicas de la UBA. Según el especialista, en la última década las consultas por juego problemático vinculado a apuestas deportivas online crecieron de forma sostenida.
Ingelmo detalló además factores que explican la expansión del fenómeno, la accesibilidad desde dispositivos móviles, la inmediatez de las apuestas en tiempo real, la publicidad masiva en medios e influencers, y el fuerte impacto en la franja de jóvenes de entre 18 y 30 años, que constituye el principal público objetivo de las plataformas.
En ese sentido, advirtió que las personas con vulnerabilidades previas como impulsividad, estrés económico o dificultades emocionales presentan mayor riesgo de desarrollar una adicción al juego. “Los eventos masivos son una ventana de reclutamiento involuntario hacia el juego problemático”, señaló.
¿Cómo identificar las señales de alerta?
Cuándo una conducta de apuesta deja de ser recreativa y se transforma en problemática es clave. Entre las señales de alarma, el especialista mencionó la necesidad de apostar de forma recurrente, irritabilidad al no poder hacerlo, incremento progresivo de las sumas apostadas, intentos fallidos de dejar la práctica y uso del juego como escape emocional.
También se destacan conductas como mentir sobre el dinero o el tiempo dedicado al juego, recurrir a préstamos o ahorros para apostar y abandonar actividades que antes resultaban placenteras.
En el entorno familiar, las alertas pueden incluir cambios bruscos en la situación económica, uso excesivo y secreto del celular o la computadora, ausencias frecuentes y aparición de deudas sin explicación. “La persona con juego problemático generalmente minimiza o niega la situación, por eso el entorno suele detectarlo antes”, explicó Ingelmo.
¿Qué impacto tiene en la vida cotidiana?
Las consecuencias del juego patológico afectan múltiples dimensiones de la vida. En el plano vincular, genera pérdida de confianza, conflictos familiares y rupturas. En lo económico, puede derivar en deudas crecientes, endeudamiento con familiares y, en casos extremos, conductas ilegales para obtener dinero.
En cuanto a la salud mental, el juego patológico se asocia de manera frecuente con ansiedad, depresión e insomnio. Además, el riesgo de suicidio en personas con ludopatía es significativamente más alto que en la población general.
La adicción al juego en jóvenes y adolescentes
La psiquiatra infanto-juvenil Silvia Ongini (M.N. 69.218) advirtió que el problema se observa cada vez en edades más tempranas. Según datos de UNICEF, la apertura de billeteras virtuales a partir de los 13 años facilita el acceso a apuestas online, y “8 de cada 10 adolescentes y jóvenes accedieron o conocen a alguien que haya apostado online”.
Ongini remarcó la importancia de la prevención y del acompañamiento de familias y escuelas. “Hay que visibilizar el tema sin demonizarlo, y abrir espacios de conversación”, sostuvo. También alertó sobre conductas como aislamiento, irritabilidad, ansiedad y uso de dinero destinado a necesidades básicas para apostar.Por último, la terapeuta subrayó la necesidad de una intervención temprana: “Ante la duda, no hay que dudar en pedir ayuda profesional. Cuanto antes se detecte la situación, mejor será el pronóstico”.

