Los pelos largos y revueltos, la cara angulosa y el bigote espeso, Pablo Vicó es una de esas historias pintorescas del Ascenso del fútbol argentino. Este domingo se cumplen dos años del último partido del reconocido director técnico al frente de Brown de Adrogué, un cierre que marcó el fin de una de las etapas más largas y románticas de la categoría. Desde entonces, lejos del banco que lo convirtió en leyenda, su vida tomó otro rumbo. Sí, la vida sigue…
Vicó, una vida con Brown de Adrogué
Pablo Vicó nació el 5 de noviembre de 1955 en Parque de los Patricios, Capital Federal. Si bien fue futbolista, su carrera no fue tan relevante. Anduvo por San Miguel, Temperley y Tristán Suárez. Su verdadero salto a la fama y el cariño popular se sucedieron como entrenador: el 21 de marzo de 2009 hizo su debut como DT de Brown de Adrogué y recién dejó el cargo en 2024. Un récord de época…
En el medio, hubo de todo. Dos ascensos como hitos principales, para subir de la B Metropolitana al Nacional B tanto en 2013 como en 2015. Estuvo también en aquel histórico triunfo frente a Independiente en 2013, cuando el Rojo sufría luego de un inesperado descenso. Y mística, mucha mística de la mano de Pablo Vicó y su humildad.

El 3 de mayo de 2024 no fue un día más para él. Aquella noche, en Córdoba, Brown de Adrogué cayó 2-1 ante Estudiantes de Río Cuarto y Vicó dirigió su último partido al cabo de más de una década y media ininterrumpida en el club.
La derrota fue apenas un detalle dentro de una despedida cargada de simbolismo. Se terminaba un ciclo de 560 partidos, dos ascensos y una permanencia récord que lo convirtió en el entrenador con mayor continuidad en un mismo club en la historia del fútbol argentino.
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El vínculo de Vicó con Brown de Adrogué iba mucho más allá del azar de los resultados. Vivía dentro del club, conocía cada rincón y era parte del día a día institucional. Su figura trascendía el rol de técnico: era un símbolo. Por eso, su salida no solo fue el cierre de una etapa deportiva sino también emocional.
“Los proyectos en algún momento se tienen que terminar”, había dicho al producirse su alejamiento, con esa mezcla de tristeza profunda y aceptación resignada que caracteriza a quienes saben que dejaron todo. Y, también, con una enseñanza para aquellos a quienes les toca enfrentar problemas de salud mental.

“A mi me costó mucho irme de Brown. Tuve un duelo muy grande. Tuve una enfermedad muy importante, gracias a Dios pude sanar. La depresión provoca muchas enfermedades, yo no lo sabía”, declaró Vicó tras dejar el Tricolor. A esa pena hay que agregarle otra mayúscula: la pérdida de su hijo Cristian, cuya imagen sobresale entre los muchos tatuajes que luce Pablo.
La vida después del banco: qué hace hoy Pablo Vicó
Dos años después, la vida de Pablo Vicó encontró un nuevo equilibrio. Como consecuencia directa de su salida, el veterano DT dejó incluso la vivienda dentro del club. Fue un cambio profundo después de más de dos décadas de pertenencia.
Su trabajo hoy está ligado a uno de los gigantes del fútbol argentino: Vicó es asesor de entrenadores de River, monitoreando el proceso en las divisiones inferiores y también buscando chicos en el Interior del país para la cantera del Millonario.
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Mientras tanto, su legado sigue intacto. En Adrogué, su nombre forma parte de la historia viva del club: una tribuna, el buffet y hasta el cariño popular recuerdan a diario al técnico que convirtió a Brown en protagonista del ascenso. A dos años de aquel último partido, aunque ya no ocupa el banco, la figura de Pablo Vicó sigue presente. Porque hay historias que no terminan con un partido ni con una despedida. Y la del Bigotón todavía tiene páginas por escribir.

