En una noche cargada de emoción y memoria, la histórica Sala Septiembre de Presidencia Roque Sáenz Peña fue escenario de un acto que quedará marcado en la vida cultural de la ciudad: el descubrimiento de una placa en reconocimiento a su trayectoria, un hecho inédito en las últimas tres décadas.
Durante el acto, Carlos Canto, Director de Sala Septiembre destacó la importancia del momento y no ocultó su emoción: “Es la primera vez en 30 años que el municipio realiza un reconocimiento de este tipo. Es una alegría inmensa”, expresó.
El testimonio también sirvió para repasar el camino recorrido por la sala, profundamente ligado al acompañamiento de distintas gestiones municipales. Desde los inicios, cuando decidieron ocupar el antiguo galpón ferroviario, el apoyo estatal fue clave para su desarrollo.
En ese sentido, se recordó el impulso brindado por el exintendente Víctor Lapasini, quien colaboró en la construcción del escenario y en las primeras mejoras del edificio. Más tarde, la gestión de Karim Peche marcó un hito al otorgar, mediante resolución municipal, una habilitación permanente a la sala, un hecho considerado inédito en la provincia.
El recorrido institucional continuó con el respaldo de Gerardo Cipolini, quien acompañó gestiones legales vinculadas al predio ferroviario, y con una acción más reciente del actual intendente Bruno Cipolini, quien —de manera anónima en su momento— facilitó la construcción de nuevos sanitarios tras un robo sufrido por el espacio.
“Esta placa es mucho más que un reconocimiento. Es una caricia para todos los que pasaron por acá”, remarcaron durante el discurso.
Un faro cultural en la ciudad
A lo largo de los años, la Sala Septiembre se consolidó como un verdadero polo cultural en Sáenz Peña. Más de 2.000 adolescentes y más de 1.000 adultos participaron en sus actividades, que incluyeron talleres teatrales, danzas, música y diversas disciplinas artísticas.
Además, el espacio alberga un hall-museo que recibe visitantes de todo el país y cuenta con una de las bibliotecas teatrales más completas del interior provincial, lo que la convierte en una parada obligada dentro del circuito turístico local.
Ubicada en un entorno privilegiado, la sala no solo preserva la historia del teatro chaqueño en sus paredes, sino que también continúa proyectándose hacia el futuro.
Un proyecto colectivo
En el cierre, el referente del espacio subrayó que nada de lo logrado hubiera sido posible sin el trabajo colectivo: “Solo no podría haber hecho nada. Siempre necesité de un grupo, de un colectivo artístico que fue cambiando con el tiempo”.
Desde el histórico Grupo Septiembre hasta las nuevas generaciones de jóvenes, pasando por el elenco vecinal y su propia familia, todos fueron parte de una construcción sostenida en el esfuerzo y la pasión.
También destacó el rol fundamental del público: “Si no hubiésemos tenido el apoyo de la gente, no hubiésemos logrado nada”.
Finalmente, dejó un mensaje con tono de compromiso y expectativa: invitó a las autoridades y a la comunidad a seguir acompañando el teatro local, recordando que “quien no vino, tiene una deuda pendiente con la cultura de la ciudad”.

