Tras tres semanas de actividades, finalizó en la Base Naval de Mar del Plata el operativo combinado “Tridente”, que reunió a la Agrupación Buzos Tácticos de la Armada Argentina y al Pelotón Golf de los Navy SEALs de Estados Unidos. Aunque el encuentro fortaleció capacidades marítimas y tácticas, su realización quedó envuelta en una intensa polémica política por la autorización otorgada mediante un DNU cuestionado por la oposición.
Cabe recordar, que el ejercicio “Tridente” fue habilitado mediante el DNU 697/2025, que permitió el ingreso de tropas estadounidenses sin la aprobación previa del Congreso. Por esta razón, sectores opositores, entre ellos el Frente de Izquierda y Unión por la Patria, criticaron duramente la decisión, impulsaron la interpelación del ministro de Defensa, Luis Petri, y plantearon objeciones relacionadas con la soberanía y la utilización de la Base Naval Ushuaia, considerada estratégica por su proyección hacia la Antártida y el Atlántico Sur.
Asimismo, el decreto autorizó dos operaciones internacionales: el ejercicio “Solidaridad” en Chile y el propio “Tridente”, cuyo costo fue estimado en 60,2 millones de pesos. El Ejecutivo sostuvo que el uso del DNU se justificó porque el proyecto general de ejercicios militares 2025–2026 aún no había sido tratado en el Congreso.
Por otro lado, según informó Gaceta Marinera (portal de noticias de la Armada Argentina) entre el 25 de octubre y mediados de noviembre se desarrollaron en Mar del Plata las actividades principales del operativo. El entrenamiento se centró en operaciones de interdicción marítima orientadas a fortalecer la capacidad de respuesta ante amenazas en aguas bajo jurisdicción argentina. Durante este período, los Buzos Tácticos y los Navy SEALs ejecutaron prácticas de abordaje, maniobras dentro de buques, ejercicios de tiro y procedimientos de recuperación en distintas áreas de la base naval.
Además, la etapa final del adiestramiento se llevó a cabo a bordo de una unidad naval que simuló ser un buque mercante, integrando todos los conocimientos adquiridos durante las semanas previas. La Armada Argentina destacó que este operativo representó “una valiosa oportunidad” para profesionalizar al personal, estandarizar técnicas y robustecer las capacidades de patrullaje y control en la Zona Económica Exclusiva.
A la vez, el ejercicio concluyó con una ceremonia encabezada por el comandante de Fuerzas de Operaciones Navales Especiales, Capitán de Navío Nicolás Waldo Pérez, y el jefe de la Oficina de Cooperación Militar de la Embajada de Estados Unidos, Capitán de Fragata Stephen Rittermann. En el acto se leyeron palabras alusivas y se realizó el tradicional intercambio de gallardetes.
Por su parte, la jefa de Gabinete del Ministerio de Defensa, Luciana Carrasco, subrayó que “por primera vez en 24 años, los Buzos Tácticos de la Armada volvieron a entrenarse con una de las fuerzas especiales más prestigiosas del mundo”.
Según la funcionaria, el operativo representó “un salto en interoperabilidad y preparación”, fortaleciendo la capacidad argentina para patrullar, vigilar y proteger los espacios marítimos nacionales.

