El periodista Carlos Campolongo analizó la coyuntura actual y advirtió que el ataque con cierto sesgo ideológico a la prensa no debe naturalizarse. Propuso recuperar el «discernimiento» y la mirada hacia el prójimo como herramientas para defender un proyecto de nación.
Carlos Campolongo aborda la crisis del periodismo frente a los ataques del poder político, la necesidad del «discernimiento» para distinguir el bien del mal y la importancia de mantener la sensibilidad hacia el prójimo.
Asimismo, analizó cómo la tecnología y los algoritmos, lejos de ser neutros, distorsionan la realidad al servicio de la acumulación de poder de multimillonarios extranjeros, cuestionando las narrativas que pretenden suprimir la democracia en nombre de la libertad.
Para Campolongo, la crisis actual se divide en dos dimensiones. Una responde a la cultura del mundo dominante y las dinámicas globales que escapan al control local; la otra, específicamente argentina, enfrenta la especulación de que «el periodismo ha muerto, que no existe más».
Aunque admite que el oficio ha transitado una evolución desde la época de Mariano Moreno hacia lo audiovisual, el periodista sostiene que el cambio tecnológico no debe borrar la esencia ética del trabajo informativo.
En este escenario, Campolongo rescató el concepto de «discernimiento», haciendo referencia a las enseñanzas del Papa Francisco. Para el periodista, el discernimiento consiste en «no perder la posibilidad de distinguir el bien del mal», una capacidad ligada a los valores y a «tener una mirada que le preste atención al prójimo». Esta reflexión fue una clara alusión a la falta de sensibilidad social que, a su juicio, emana del poder político y económico, subrayando la necesidad de rescatar la vocación política para «tener un proyecto de nación».
El análisis también se extendió hacia la tecnología y la política. Campolongo cuestionó las narrativas actuales que sugieren que «la democracia debe desaparecer para tener libertad», afirmando que tales planteos no tienen explicación lógica sino que responden a un «sesgo del algoritmo». Al respecto, advirtió que «no hay tecnología neutra» y llamó a observar el modo de acumulación de los «cuatro multimillonarios de Estados Unidos que quieren dominar al mundo».
Finalmente, citando la obra de un autor estadounidense presentada en la Feria del Libro sobre la «desaparición de la cosa», el periodista reflexionó sobre cómo ciertos sesgos nos desvían de la realidad tangible. Ante este panorama de fragmentación y distorsión, Campolongo concluyó que el camino es buscar la «armonización» de las ideas para evitar que el desvío ideológico termine por borrar nuestra capacidad de creer en las cosas que vemos.

