Entre las miles de historias que dejó la última peregrinación a Luján, una escena breve terminó recorriendo las redes sociales y mezcló dos pasiones muy argentinas: la fe y el fútbol. El protagonista fue el padre , oriundo de Lanús, quien durante el recorrido se encontró con un grupo de hinchas de Boca, bendijo los rosarios azul y oro que habían llevado y cerró la oración con un inesperado “¡Aguante Boca!” que desató festejos entre los presentes.
El episodio ocurrió a la altura de La Reja, una de las localidades del oeste del Conurbano atravesadas por la tradicional caminata hacia la Basílica de Luján. Allí había instalado un puesto el “Movimiento La Boca es alegría”, que acompañaba a los peregrinos y tenía rosarios con los colores del club. Una persona se acercó al sacerdote y le pidió que los bendijera. Ghisaura aceptó sin dudar.
La sorpresa llegó al final. Después de la bendición, el cura levantó la voz y lanzó su arenga futbolera. Los responsables del puesto reaccionaron entre risas, gritos y agradecimientos, mientras la escena quedaba registrada en video. En pocas horas, las imágenes comenzaron a circular y el sacerdote ganó un apodo que todavía lo divierte: “el cura bostero”.
Es de Lanús, pero terminó alentando a Boca en la peregrinación a Luján
La historia tiene un detalle que hizo todavía más llamativo el video: Ghisaura no es hincha de Boca. “Soy de Lanús, soy Granate porque soy del barrio”, contó después de la repercusión que tuvo su gesto.
Su decisión de bendecir los rosarios, explicó, estuvo lejos de tener que ver con una cuestión futbolística. Para él, el valor estaba en lo que esos objetos representaban para quienes caminaban hacia Luján.
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“Pensé que era fundamental lo que estaban haciendo, lo que simboliza llevar un rosario con mucha memoria, con mucha historia”, señaló. Y remarcó que detrás de cada peregrino puede haber una historia personal. Desde personas que rezan por un familiar enfermo, por alguien que atraviesa un momento difícil o simplemente buscan acompañamiento espiritual. Por eso, aseguró, la iniciativa del grupo le pareció “buenísima”.
El video multiplicó rápidamente los comentarios en sus cuentas personales y en las redes de la parroquia. “Me dicen ‘el cura bostero’”, relató entre risas sobre una etiqueta inesperada para alguien que se reconoce granate.
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Sin embargo, Ghisaura tiene actualmente un pequeño vínculo con el mundo Boca. Es cercano a Tomás Belmonte, futbolista surgido en Lanús y que integra el plantel xeneize. Según contó, la familia del jugador suele asistir a su parroquia.
La fe, el fútbol y una peregrinación con miles de historias
Ghisaura explicó que en los últimos años dejó de realizar a pie todo el trayecto hacia Luján y pasó a colaborar principalmente en los grupos de apoyo, coordinación y acompañamiento de los peregrinos. Fue en ese rol que se produjo el encuentro con los hinchas de Boca.

A partir de aquella escena, el sacerdote también reflexionó sobre la pasión, que, a su entender, tienen en común la religión y el deporte. “La peregrinación a Luján es la representación de la vida”, sostuvo, porque muchos llegan al camino atravesados por dolores, pedidos y situaciones personales difíciles. En ese contexto, planteó que tanto la fe como aquello que moviliza a una persona necesitan ser vividos con compromiso.
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El cura de Lanús desarrolla además una faceta poco habitual fuera de la iglesia. Desde la Parroquia San Pedro Armengol, ubicada sobre avenida Pavón, participa todos los viernes de un streaming llamado “Católicos en riesgo”, pensado para hablar sobre religión con un lenguaje más cercano a quienes habitualmente no participan de las parroquias.
Según explicó, la propuesta intenta encontrar nuevas maneras de comunicar la fe y abordar temas cotidianos como el miedo o la libertad. “La Iglesia como comunicadora ha fallado y tenemos que repensar la manera de comunicar”, afirmó.

