El crimen de un comerciante de origen chino ocurrido en Carapachay, partido de Vicente López, sumó en las últimas horas un giro decisivo con la detención de Luis Ayala, un ex integrante de la Gendarmería Nacional acusado de ser el presunto autor material del homicidio. La Justicia sostiene que habría actuado como sicario y que recibió USD 5.000 por ejecutar el asesinato.
Ayala, de 58 años, fue detenido junto a su pareja, Adriana Cecilia Amado, durante una serie de allanamientos realizados en la localidad de Libertad, partido de Merlo. Ambos quedaron a disposición del fiscal Gastón Larramendi, titular de la UFI Vicente López Oeste, quien busca reconstruir toda la trama detrás del ataque y determinar quién ordenó el crimen.
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El caso volvió a poner el foco sobre el accionar de las organizaciones conocidas como mafia china, que durante años fueron investigadas por extorsiones y ajustes de cuentas en comercios administrados por ciudadanos de esa comunidad. Ahora, la investigación intenta establecer si el asesinato respondió a una disputa entre organizaciones criminales o a un conflicto particular.
Quién es Luis Ayala y por qué quedó detenido
De acuerdo a lo publicado por Infobae, Luis Ayala es un gendarme retirado que hasta ahora no tenía notoriedad pública. Sin embargo, la investigación lo señala como el hombre que descendió de una camioneta Toyota SW4 y ejecutó de un disparo en la cabeza a Chen Jian, de 35 años, mientras la víctima se encontraba en el supermercado de su familia sobre la calle Cajaraville, en Carapachay.

Uno de los elementos que más comprometió al ex uniformado fue el relevamiento de las cámaras de seguridad. Los registros mostraron que él y su pareja habían ingresado al mismo supermercado apenas unas horas antes del crimen para realizar distintas compras, un movimiento que permitió comenzar a seguir sus pasos.
Además, el pago de esas compras fue realizado mediante una billetera virtual, cuyos datos permitieron identificar a los sospechosos. A partir de allí, la Policía Bonaerense reconstruyó el recorrido de los vehículos utilizados durante la fuga y llegó hasta los domicilios donde finalmente fueron detenidos.
Según trascendió de la investigación, la pareja de Ayala declaró ante los investigadores que el ex gendarme habría recibido USD 5.000 por cometer el asesinato. Esa afirmación constituye una de las pruebas que ahora deberá ser evaluada por la Justicia durante las indagatorias.
La investigación por el crimen de Carapachay
Los investigadores también reconstruyeron la huida del presunto sicario. De acuerdo con las cámaras de seguridad, tras abandonar la Toyota SW4 utilizada para llegar al supermercado, Ayala habría continuado el escape a bordo de un Peugeot 208, que era conducido por Adriana Cecilia Amado.

Durante los allanamientos realizados en Merlo fueron secuestradas tres pistolas, teléfonos celulares y antigua indumentaria de Gendarmería Nacional perteneciente al acusado. Todo ese material será sometido a distintas pericias para determinar si guarda relación con el homicidio.
Otro dato que apareció en el expediente es la situación económica del ex gendarme. Según registros del Banco Central citados en la investigación, acumulaba una deuda superior a 17 millones de pesos, un aspecto que los investigadores incorporaron al análisis del posible contexto del hecho, aunque todavía no forma parte de una hipótesis concluyente.
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Mientras tanto, el fiscal Gastón Larramendi continúa trabajando para identificar a quien habría contratado al presunto sicario. Una de las líneas de investigación apunta a que detrás del crimen podría haber una organización vinculada a las tríadas que operan dentro de la comunidad china, aunque tampoco se descarta que el homicidio haya sido encargado por un enemigo particular de la víctima.
La causa permanece abierta y ahora el principal objetivo de la Justicia es establecer quién fue el autor intelectual del asesinato y cuál fue el verdadero motivo que desencadenó uno de los crímenes más impactantes registrados en Vicente López durante los últimos años.

