El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) inició una investigación penal luego de detectar niveles elevados de radiación en los restos de un dron utilizado por fuerzas rusas durante un ataque contra la región de Cherníhiv, en el norte de Ucrania. Según informaron las autoridades, en la ojiva de un misil hallaron componentes de uranio empobrecido, lo que encendió las alarmas por posibles riesgos sanitarios y ambientales.
El incidente ocurrió durante la noche del 6 al 7 de abril, cuando Rusia lanzó una serie de ataques con drones sobre territorio ucraniano. Posteriormente, especialistas del SBU localizaron restos de una aeronave no tripulada en la ciudad de Kamka y realizaron estudios de radiación en la zona.
En ese contexto, las mediciones detectaron niveles de radiación gamma de 12 microsieverts por hora, una cifra que, según el organismo de seguridad, supera ampliamente los valores considerados normales para el ambiente. Asimismo, las autoridades advirtieron que esa exposición podría representar una amenaza para la salud humana.
De acuerdo con el informe oficial, el dron transportaba un misil aire-aire R-60 y, tras analizar su ojiva, los investigadores encontraron rastros de uranio empobrecido, específicamente uranio-235 y uranio-238. Según explicó el SBU, este tipo de armamento habría sido utilizado para atacar aeronaves militares ucranianas.
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Además, el organismo sostuvo que durante el operativo Rusia empleó drones de ataque Geran-2, identificados por Ucrania como una versión bajo licencia del dron iraní Shahed-136, utilizado frecuentemente en los bombardeos contra infraestructura ucraniana.
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Frente a estos hallazgos, el Servicio de Seguridad de Ucrania abrió una causa penal bajo el artículo 438 del Código Penal ucraniano, que contempla delitos vinculados a crímenes de guerra. En paralelo, las autoridades comenzaron peritajes adicionales para determinar el alcance de la contaminación radiactiva y evaluar posibles consecuencias ambientales.
Por otra parte, el SBU emitió una advertencia pública y pidió a la población extremar las precauciones al encontrar restos de drones, misiles o cualquier otro proyectil destruido durante los ataques. “Los proyectiles dañados o quemados representan la mayor amenaza, ya que pueden liberar polvo radiactivo peligroso para los seres humanos y el medio ambiente”, señaló el organismo en un comunicado.
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Asimismo, especialistas indicaron que el uranio empobrecido, aunque posee menor nivel radiactivo que el uranio enriquecido, mantiene propiedades tóxicas que pueden generar riesgos graves si partículas contaminantes ingresan al organismo mediante inhalación o contacto prolongado.
Sin embargo, vuelve a aumentar la preocupación internacional por el uso de armamento potencialmente contaminante en el conflicto entre Rusia y Ucrania, en medio de una guerra que ya provocó miles de víctimas y severos daños ambientales en distintas regiones del país europeo.

