La misión Artemis II de la NASA llegó a su momento culminante con el regreso a la Tierra de su tripulación, tras completar un histórico viaje alrededor de la Luna. La cápsula Orion spacecraft amerizó en el Océano Pacífico, frente a la costa de San Diego, luego de una compleja y riesgosa maniobra de reingreso a la atmósfera.
Los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen habían despegado el 1 de abril para una misión de diez días que los llevó a orbitar la Luna, convirtiéndose en la tripulación que más lejos viajó desde las misiones del programa Apolo. Durante el recorrido, realizaron observaciones clave para profundizar el conocimiento científico del satélite natural y del sistema solar.
LIVE: They are coming home.Watch as the Artemis II crew returns to Earth, splashing down at around 8:07pm ET (0007 UTC April 11). https://t.co/n3vZE2rcFv
— NASA (@NASA) April 10, 2026
Posteriormente, el regreso estuvo marcado por una serie de maniobras críticas. En primer lugar, el módulo de servicio de Orion se separó, dejando a la cápsula de tripulación operando de manera autónoma. A continuación, los propulsores se activaron durante unos segundos para ajustar la orientación y garantizar un ángulo de entrada adecuado en la atmósfera.
Sin embargo, el momento más delicado se produjo durante la reentrada, cuando la nave alcanzó velocidades extremas y comenzó a interactuar con las capas más densas de la atmósfera. En ese instante, se generó una acumulación de plasma alrededor de la cápsula que provocó un apagón de comunicaciones de aproximadamente seis minutos, mientras los astronautas soportaban fuerzas cercanas a 4 G y temperaturas externas superiores a los 2.000 °C.
Asimismo, desde el control de misión se indicó a la tripulación que ignorara algunas alertas de sensores, ya que no representaban fallas reales en el sistema. De hecho, las autoridades confirmaron que todos los sistemas de la nave se mantuvieron en buen estado durante el descenso.
Luego, a medida que la cápsula redujo su velocidad, se desplegó una secuencia de paracaídas que permitió estabilizar el descenso. Primero se activaron los paracaídas de frenado y, posteriormente, los principales, logrando disminuir la velocidad hasta un nivel seguro para el impacto controlado en el agua.
La nave amerizó con éxito en el Océano Pacífico, donde equipos de rescate recuperaron a la tripulación. De este modo, la misión Artemis II concluyó con éxito y se consolidó como un paso fundamental para el objetivo de establecer una presencia humana sostenible en la Luna en los próximos años.

