Afganistán atraviesa una grave emergencia humanitaria tras una combinación de desastres naturales. Por un lado, lluvias torrenciales e inundaciones repentinas dejaron al menos 77 muertos y 137 heridos en las últimas dos semanas; por otro, un terremoto de magnitud 5,8 sacudió el noreste del país y causó nuevas víctimas fatales.
Según la Autoridad Nacional de Preparación para Desastres, los fenómenos climáticos extremos han golpeado gran parte del país desde el 24 de marzo. En ese período, además de las víctimas fatales y los heridos, se reportaron cuatro personas desaparecidas, mientras continúan las tareas de búsqueda y rescate.
Asimismo, en las últimas 48 horas la situación se agravó aún más. De acuerdo con autoridades afganas, lluvias intensas, inundaciones, deslizamientos de tierra y caída de rayos provocaron 26 muertes y 48 heridos en múltiples provincias, entre ellas Kabul, Panjshir, Herat y Nangarhar.
Como consecuencia, 126 viviendas quedaron completamente destruidas, 617 resultaron dañadas y decenas de infraestructuras, como caminos y redes de agua, sufrieron graves afectaciones.
Por otro lado, el impacto sobre la economía local es significativo. En efecto, se destruyeron miles de hectáreas de tierras agrícolas, murieron al menos 183 cabezas de ganado y más de 1.100 familias perdieron sus medios de subsistencia. En total, los desastres afectaron a más de 5.800 familias y dañado cientos de kilómetros de carreteras.
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Sin embargo, la crisis no se limita a las inundaciones, se le suma un terremoto de magnitud 5,8 sacudió varias regiones del país, incluida Kabul, y dejó al menos 12 muertos y varios heridos.
Como consecuencia del movimiento telúrico, se produjo una de las tragedias más impactantes ocurrió en las afueras de la capital, donde ocho miembros de una misma familia recién regresada de Irán, murieron cuando un muro colapsó sobre su vivienda precaria tras el sismo, agravado por el terreno reblandecido por las lluvias.
En ese sentido, el único sobreviviente fue un niño de tres años, que resultó gravemente herido y debió ser hospitalizado. Mientras tanto, otras viviendas también sufrieron daños, afectando a decenas de familias en distintas provincias.
Asimismo, expertos advierten que estos fenómenos extremos son cada vez más frecuentes en Afganistán, en gran parte debido a la crisis climática. A pesar de su baja contribución a las emisiones globales, el país figura entre los más vulnerables al cambio climático.

