Foto: SL24
Los trabajadores de la empresa IDM, en San Lorenzo, se autoconvocaron este lunes en la puerta del establecimiento ante la incertidumbre laboral. Se trata de 120 empleados que sostienen la operatividad de la firma, incluyendo quienes cumplen funciones críticas en la “ecoisla” dentro de la planta de General Motors, quienes se encuentran en estado de abandono tras la reciente venta de la compañía a un grupo inversor de Buenos Aires. Además, denunciaron falta de pago de salarios, corte de obras sociales y un contacto limitado únicamente a mensajes de WhatsApp, mientras sus familias atraviesan una grave situación económica.
El conflicto en IDM se arrastra desde septiembre, cuando comenzaron las suspensiones y reducciones de jornada; sin embargo, desde noviembre, los pagos dejaron de efectuarse por completo, acumulando salarios adeudados, aguinaldos y sueldos de 2026.
En este contexto, los trabajadores se autoconvocaron frente a la planta para visibilizar su situación y reclamar definiciones sobre la continuidad laboral.
A esto se suma la paralización productiva debido a la falta de inversión, que derivó en la caída de permisos ambientales provinciales y nacionales necesarios para operar en el rubro de tratamiento de residuos industriales. Sin estas autorizaciones, la planta no puede funcionar con normalidad, situación que, según los empleados, la empresa habría usado para justificar los incumplimientos salariales.
La incertidumbre se profundizó tras la venta de las acciones a Caterina Group. Los trabajadores denuncian que los nuevos dueños no han dado la cara ni participado en audiencias formales, mientras se anuncia que la planta permanecerá cerrada por varios meses.
Además, la intención de convocar a los empleados individualmente para regularizar su situación fue criticada como una forma de presión. Este martes se realizará una audiencia clave en el Ministerio de Trabajo en San Lorenzo, donde los trabajadores exigirán un cronograma de pagos y garantías formales sobre la continuidad de los 120 puestos laborales.
Mientras tanto, la planta permanece paralizada y la tensión aumenta en el Cordón Industrial, afectando también a operarios que prestan servicios en General Motors.

