Frente al debate por la baja de la edad de imputabilidad, potenciado tras el asesinato de Jeremías Monzón en Santa Fe y que será incluido en las sesiones extraordinarias del Congreso, la Iglesia Católica pidió este sábado «un régimen penal juvenil y adolescente que tenga una mirada humana, integral y abierta a la esperanza».
A través de un comunicado titulado «Para los jóvenes, más educación, más comunidad», la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) advirtió que centrar el debate en la edad de los menores «corre el riesgo de simplificar una realidad mucho más compleja que interpela a la familia, a la escuela, a la comunidad y al Estado».
«El desafío es más amplio: pensar caminos que cuiden, eduquen y acompañen y no solo respuestas que llegan cuando el daño ya está hecho», reclamó el organismo presidido por arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo.
En ese sentido, desde la CEA cuestionaron la presentación de «la baja de la edad de imputabilidad como única respuesta del Estado frente a situaciones dolorosas que conmueven a la sociedad» y manifestaron su intención de «iluminar el debate».
Además, recordaron las palabras compartidas en marzo de 2025 por la Pastoral Social de la entidad que nuclea a los obispos y que planteaba «preguntas que siguen plenamente vigentes» como «¿dónde van a recluir a los menores?».
«¿Cuáles son los dispositivos apropiados en las provincias para alojar a adolescentes y jóvenes que delinquen? ¿Qué alternativas reales tenemos para ofrecerles, educarlos y reinsertarlos socialmente? Sabemos cómo es la realidad de los establecimientos penitenciarios. ¿En serio creemos que esa es la solución?», fueron el resto de los interrogantes evocados.
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Asimismo, retomaron «la figura y el legado de San Juan Bosco» y sintetizaron: «Él no negaba los conflictos ni idealizaba la realidad, pero con su sistema preventivo apostó a la presencia cercana y afectiva de los adultos, a la educación, al trabajo y a la vida comunitaria como caminos de realización plenamente humanos».
«Desde la Iglesia insistimos en una propuesta positiva: educar, acompañar y prevenir. El desafío es fortalecer políticas educativas y comunitarias que construyan futuro, más que debates que profundizan divisiones», subrayaron y sostuvieron que «la verdadera prevención nace del cuidado compartido», que implica un «Estado presente».

