Necesario como el agua. Trabajado, sufrido y muy festejado. Rosario Central se trajo tres puntos de oro de Avellaneda. Tras el duro revés en casa en la primera jornada, precisaba dar un paso firme, de confianza, que enderezara el rumbo y lo volviera a poner en carrera, consciente de sus pretensiones. El abrazo final entre todos los jugadores refleja la importancia que tuvo la victoria de esta tarde/noche.
El Canalla dio una muestra de contundencia en la primera etapa. Tuvo dos llegadas al arco de Facundo Cambeses y concretó las dos. Se supo adaptar a las circunstancias del campo de juego, que hicieron imposible jugar al fútbol. Sin embargo, el conjunto auriazul sacó provecho cada vez que arrimó peligro, que fue poco, pero le alcanzó igual. Pegó dos golpes fuertes sobre la mesa y con ello fue suficiente para que saltara la banca en el Cilindro.
Como primera novedad, el esquema táctico volvió a ser 4-2-3-1, lejos del experimento fallido de la jornada inicial. Si bien no garantizaba nada, volver a lo que funcionó en el pasado parecía una fórmula más lógica para conseguir un mejor resultado, más teniendo en cuenta que la base era la misma del 2025, salvo por Ignacio Malcorra. Carecía de sentido cambiar tanto, incluso con jugadores que jamás jugaron en esas posiciones y fueron víctimas del desorden colectivo en la fecha uno.
El triunfo de Central se explica en la jerarquía de Ángel Di María. El campeón del mundo fue decisivo, determinante, estuvo inspirado y sacó a relucir todo su talento. En la primera pelota que le quedó clara, se metió en el área a pura gambeta, con una apilada individual en la cual dejó a Santiago Sosa desparramado, desconcertado, y sacó un zurdazo bárbaro de tres dedos que se metió contra el palo izquierdo de Cambeses. Un golazo de un fuera de serie.
Racing no se había repuesto de la primera piña que recibió otra que prácticamente lo dejó nocaut. En una contra, combinaron Di María, Jaminton Campaz y Alejo Veliz. ‘Fideo’ condujo un buen tramo con el balón, cedió para el colombiano y este tiró un centro rasante, preciso, para la llegada del centro delantero, que cruzó su derechazo y sentenció a Cambeses. Un 2 a 0 impensado por todos, pero poco le importó al Canalla, que sacaba fruto de la eficacia.
Central estuvo más ordenado que en encuentros anteriores, con otra gran actuación de Franco Ibarra, el motor del medio campo. Las líneas estuvieron más coordinadas y eso permitió que el local no tuviera la profundidad de siempre, más allá de algún jugada forzada. A su vez, cuando se lo necesitó, Jeremías Ledesma ofreció seguridad, conteniendo cada intento blanquiceleste, con excepción de un cabezazo de ‘Maravilla’ Martínez al ángulo tras un buen centro de Santiago Solari, en lo que fue el descuento del local al término de la primera etapa.
En el complemento, el conjunto de Jorge Almirón decidió olvidarse de la fase ofensiva, y solo se defendió, como pudo. Resignó completamente el contra ataque, se tiró demasiado atrás y pasó a depender de las manos de Ledesma, las cuales sostuvieron al elenco auriazul con la mínima diferencia. Se notó cansancio en algunos jugadores, y para colmo los cambios del entrenador, lejos de oxigenar al equipo, encerraron cada vez más al Canalla contra su arco.
Almirón volvió a errar en la lectura táctica del partido, acumuló hombres en el fondo, sin que ello conllevara mayor solidez, cuando el encuentro pedía disputar el medio, ganar presencia en esa zona neurálgica. Costó entender las decisiones del técnico. A pesar de eso, Central sobrevivió. Hay una diferencia marcada entre la categoría de Di Maria, Campaz y Veliz con el resto. Por ello, al elenco auriazul le resultó imposible defenderse con la pelota.
Así, el Canalla resistió cada intento de Racing, que empujó pero no tuvo ideas, salvo por los arrebatos individuales de Miljevic. La dupla Facundo Mallo-Agustín Ovando despejó varios balones que cayeron en el área y contuvieron dentro de todo bien a ‘Maravilla’ Martínez, mientras que Emmanuel Coronel y Alexis Soto se las arreglaron como pudieron para reforzar los costados, ayudados en la tarea por Enzo Giménez y Vicente Pizarro. Hubo una mejor versión del chileno hoy, el cual debe seguir adaptándose al fútbol argentino.
Como punto bajo, hay que mencionar a Agustín Sández. ‘Gusa’ está lejos de su mejor nivel, y se siente. Tampoco viene siendo bueno lo del paraguayo Giménez, cuyo aporte resalta más ingresando desde el banco, como recambio. Dicho esto, el pitazo final de Fernando Echenique, de flojo arbitraje, desató el alivio en el plantel auriazul. Central se llevó un triunfazo de Avellaneda, en un reducto siempre difícil y ante un rival siempre complicado. No le fue fácil, tiene mucho para corregir, pero dio un primer paso. Aún con piezas que acaban de llegar y tendrán que terminar de ensamblarse, en este encuentro precisaba dar una muestra de carácter, y la dio.
viernes, mayo 8

