Luego de que el Gobierno haya anunciado que se llegó a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el ministro de Economía, Luis Caputo, salió a tratar de calmar los mercados en la previa del arranque de la semana.
En este sentido, en medio de la incertidumbre que hay con respecto a los detalles del acuerdo, los montos y la respuesta del mercado, el funcionario reconoció que «puede haber volatilidad» en el dólar, aunque negó que vaya a haber un gran «cimbronazo».
Además, admitió que el Gobierno le pide al organismo de crédito un desembolso inicial «más grande que lo habitual».
Asimismo, el ministro de Economía sostuvo, en referencia a los vaivenes en el tipo de cambio, que «puede haber volatilidad, pero no puede haber cimbronazo. Eso es la robustez de este esquema».
Caputo atribuyó la pérdida del Banco Central de más de 1.500 millones de dólares en reservas en las últimas dos semanas a que «hay más importaciones que exportaciones», lo cual, aseguró, «no es un problema, porque el importador adelanta y el día de mañana no lo va a tener que volver a importar», por lo que «las reservas que perdemos ahora se van a recuperar en los días siguientes al acuerdo con el FMI».
Aún así, admitió tibiamente y al pasar que también hubo «reacomodamiento de portfolio de los bancos», que se fueron de inversiones en pesos a inversiones en dólares.
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El ministro afirmó que este panorama de pérdida de reservas «es algo que esperábamos absolutamente», porque «hay un período de incertidumbre entre el DNU y la aprobación del FMI en el que como funcionarios no podemos decir nada y entonces la oposición y los periodistas aprovechan para generar incertidumbre en la gente».
En este contexto, Caputo, pese a negar constantemente que haya atraso cambiario, resaltó que «hoy hay muchos militando una corrida porque el dólar (MEP y CCL) vale $1.300, por lo que subió solo un 15% en diez meses», y señaló que, tomando de referencia los $1.400 que valían los dólares financieros a mediados de 2024, hoy deberían valer unos «$1.600» si hubieran seguido el mismo ritmo devaluatorio.

