198 años atrás, un rosarino muy culto y comprometido con la Patria en búsqueda de los valores fundadores de la libertad y la independencia, por otra parte, el único rosarino presente en el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810, Vicente Anastasio Echevarría, presidía la Convención Nacional reunida en Santa Fe y convocada para dictar la constitución del país.
Los restos mortales de este caballero, abogado, consejero y amigo de Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, descansan en la Catedral Metropolitana.
Fue uno de los hermanos de la señora de Manuel Vidal, Catalina, la dama a quien se le encomendó la confección de la primera Bandera argentina que nació al flamear en las barrancas del Paraná, muy cerquita de la capilla de Nuestra Señora del Rosario, del entonces Pago de los Arroyos, aquel glorioso jueves 27 de Febrero de 1812.
La Convención Nacional de 1828 fue uno de los tantos intentos por lograr la Constitución, en este caso, y especialmente, en rechazo a la sancionada en 1819 que tenía un carácter obscenamente unitario y centralista.
Las provincias argentinas reaccionaron con la herramienta constituyente ante los alevosos detalles monárquicos que tenía la sancionada 9 años atrás y que provocaron los sangrientos enfrentamientos en luchas civiles de los caudillos del interior con las autoridades de Buenos Aires desde 1820, justamente el año en el que el mismísimo Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano había muerto, con apenas 50 años, exclamando en sus últimas palabras: “¡Ay, Patria mía!”
¿Algunas disposiciones que establecía la Constitución de 1819 firmada por Buenos Aires pero no por Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes y la Banda Oriental? ¡De Ripley! (jóvenes, tienen permitido googlear la expresión).
“Los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial gozarán del tratamiento de «Soberano Señor», y el Congreso será tratado de «Alteza Serenísima o Serenísimo Señor». Los congresales deberán usar un escudo de oro con la palabra «Ley» rodeada de olivos y laureles, que colgará de su cuello por medio de un cordón de oro o de plata, según se trate de senadores o diputados. Los miembros de la Alta Corte de Justicia también tendrán sus colgantes: en la toga de ceremonias lucirán un escudo en el que se leerá la palabra «Justicia», pendiente de un cordón de oro mezclado con plata”.
Esto, mientras se buscaba a un príncipe o una princesa europea que asumiera como Jefe de Estado de las Provincias Unidas del Rio de La Plata, entre los que estaban los hijos de Fernando VII, el hijo de Carlos IV, y los duques de Orleáns y de Duca, había aparecido una propuesta, muy apoyada por Belgrano y San Martín, que quería coronar a alguien de origen incaico. ¿Los ternados? a) Dionisio Inca Yupanqui, educado en el Seminario de Nobles, coronel del regimiento de Dragones y diputado a las Cortes representando al Perú. b) Juan Andrés Ximénez de León Manco Capac, descendiente legítimo de los emperadores del Perú, sacerdote y primer capellán del ejército argentino. c) Juan Bautista Túpac Amarú, quinto nieto del último emperador del Perú, quien en 1816 llevaba ya 35 años prisionero de los españoles.
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La Convención Nacional finalmente no prosperó. Se disolvió ante el avance de las tropas del unitario Juan Galo de Lavalle a Buenos Aires y el fusilamiento, sin proceso ni juicio previo, del gobernador de ese estado, Manuel Dorrego, el valiente oficial que había combatido junto a Manuel Belgrano en las gloriosas batallas de Tucumán y Salta.

