La imagen se volvió viral rápidamente en las redes sociales, generando mucho asombro y comentarios de todo tipo. En el video se la ve a Sofía Gonet, conocida como “La Reini”, comiendo un pancho gigante en un local de San Justo. Y lo que la mayoría no sabía es que hay una historia que explica por qué fue que la influencer llegó hasta un comercio de La Matanza.
El motivo principal es que decidió darse una vuelta por el barrio que la vio crecer. Y en su recorrida tomó la determinación de recordar lo que fue uno de sus primeros trabajos, cuando era tan solo una adolescente. Así fue que visitó el lugar donde dio sus primeros pasos en el mundo laboral: un kiosco de barrio que es de su padre, y donde se desempeñó como panchera.
«Yo hacía panchos antes», confesó Sofi mientras se ponía manos a la obra para prepararse el «pancho más grande de Buenos Aires». Con la destreza de quien conoce el oficio, la influencer le puso mostaza («como el neoyorquino», aclaró) y una generosa lluvia de papitas frente la mirada de su padre, quien formó parte del nostálgico recorrido.
Las reacciones a la presencia de La Reini en San Justo
Durante la caminata por el centro de San Justo, Sofía quiso saber qué recordaba su papá de aquella época: «¿Cómo laburaba yo?», le preguntó. Y la respuesta fue pura ternura y humor: «Muy bien, la mejor. Lo único es que no llegabas… quedabas muy bajita, abajo de la caramelera», dijo entre risas.

Los comentarios de sus seguidores se multiplicaron rápidamente. «A veces en el Palacio Duhau, otras veces comiendo pancho en San Justo»; «Por esto sos mi favorita. Un día la tenes en México haciéndole nota a dos iconos del cine, y al otro haciendo pancho en San Justo»; «Nos representa en cada rincón del mundo, desde París hasta el kiosko de San justo amamos»; fueron algunas de las reacciones.
Hay que recordar que hace pocos días se había viralizado en TikTok un video donde la influencer decidió someterse a una «autohumillación» pública, analizando punto por punto su primer Currículum Vitae.
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En ese momento recordó que a los 18 años la honestidad no era precisamente su fuerte a la hora de buscar empleo. «Secundaria completa, analítico en trámite. Creo que en este momento estaba mintiendo y me faltaba rendir físico-química y matemática», admitió.
Luego dejó en claro que las mentiras no terminaban ahí. En el apartado de idiomas, aseguraba tener «conocimientos avanzados de inglés», algo que hoy reconoce como una fantasía total.
Su pasado como moza en zona oeste
Asimismo, uno de los puntos más bizarros de su CV era un curso de pastelería. “Tenía un novio que le gustaban los postres. Obviamente duré lo que un p… en una canasta y dejé a la m…», recordó.
En ese video Sofi también repasó su experiencia real: seis meses en un estudio jurídico y varios locales gastronómicos en zona oeste, algo en lo que asumió que no era muy buena, aunque le agradaba a los clientes: «De moza era súper simpática, se me caían todos los cafés, pero súper simpática».
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Luego se refirió a la sección de aptitudes, donde se describía como una persona «proactiva y con capacidad de formar parte de un equipo». Y se sinceró: «Al día dos ya odiaba a todos mis compañeros, soy antisocial».
Por último, analizó su icónica frase de «buena presencia»: «No podré tener ningún talento ni habilidad, estoy cero capacitada, pero soy linda», remató con la ironía que la convirtió en una de las creadoras de contenido más influyentes de la actualidad.

