La empresa Fantome Group, fabricante local de marcas como Reebok y Kappa, solicitó el concurso preventivo de quiebra ante la Justicia en medio de una profunda crisis que atraviesa la industria textil argentina. La firma argumentó dificultades financieras derivadas de la caída del consumo, la pérdida de contratos y el avance de las importaciones.
La empresa, con base en Villa Devoto, explicó que su situación se agravó tras un “quiebre estructural” iniciado en 2020, cuando la marca Kevingston dejó de producir localmente y optó por importar. Como consecuencia, Fantome perdió a uno de sus principales clientes, que representaba gran parte de su volumen de trabajo.
Asimismo, la empresa había desarrollado un modelo integral dentro del sector textil, ya que abarcaba desde el diseño hasta la distribución de prendas. De hecho, llegó a confeccionar productos para marcas como Mimo, Kosiuko y Billabong, alcanzando un plantel de hasta 120 empleados.
Sin embargo, en los últimos años la situación cambió drásticamente. Por un lado, la apertura de importaciones desde fines de 2023 incrementó la competencia externa, lo que generó una “competencia desleal” con productos que ingresan a menor costo. Por otro lado, la caída del consumo interno afectó directamente las ventas.
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Fantome Group había logrado sostener su actividad entre 2022 y 2025 a partir de un contrato con Distrinando S.A., encargada de las licencias de Kappa y Reebok en el país. No obstante, la finalización de ese acuerdo terminó de profundizar la crisis financiera.
Como consecuencia, la empresa no pudo sostener su estructura ni afrontar sus compromisos. Actualmente, cuenta con apenas 20 empleados activos y acumula deudas significativas, entre ellas cheques rechazados por falta de fondos y embargos judiciales sobre sus cuentas.
Según consta en el expediente, acumula 26 cheques rechazados por más de 39,7 millones de pesos y una deuda bancaria cercana a los 45,6 millones, catalogada en situación de alto riesgo de insolvencia. Entre los principales acreedores se encuentran Garantizar SGR y el Banco Galicia.
Además, en su presentación judicial, los responsables señalaron el impacto del aumento en los costos de producción, como insumos, tarifas energéticas, salarios e impuestos, lo que agravó aún más la falta de liquidez.
Por consiguiente, el caso de Fantome Group refleja un escenario más amplio que atraviesa la industria textil nacional, marcada por cambios en las condiciones del mercado, caída de la producción local y dificultades para competir con productos importados.
Asimismo, la empresa buscará reestructurar su deuda a través del concurso preventivo, mientras el sector observa con preocupación el impacto de estas transformaciones en el empleo y la producción nacional.
Fuentes judiciales señalaron, que dentro del proceso concursal, los acreedores tendrán plazo hasta el 17 de junio para verificar sus créditos, mientras que la audiencia informativa fue programada para abril de 2027.

