El Cottolengo de Presidencia Roque Sáenz Peña atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia. Así lo expresó la hermana Antonia Lescano, quien detalló que la institución enfrenta una crisis económica “crítica” debido a la falta de pagos por parte de obras sociales como PAMI e Incluir Salud, cuyos fondos están interrumpidos desde diciembre del año pasado.
La situación impacta directamente en el funcionamiento diario del hogar, donde viven de manera permanente unas 60 personas con discapacidad. “Hoy necesitamos ayuda para comer”, afirmó con preocupación la religiosa, remarcando que por primera vez han visto el freezer vacío.
El Cottolengo, que funciona las 24 horas del día, requiere de un amplio equipo de trabajo compuesto por médicos, psicólogos, nutricionistas, trabajadores sociales y personal auxiliar. Sin embargo, el pago de sueldos se viene sosteniendo mediante préstamos desde hace tres meses, lo que ha generado un fuerte endeudamiento.
Además, la falta de recursos afecta la compra de insumos esenciales como alimentos, pañales, medicamentos y productos de higiene. “Acá no puede faltar nada. Hay residentes que dependen totalmente del cuidado del personal”, explicó.
Ante este panorama, la institución lanzó una campaña solidaria para recibir donaciones de la comunidad. Se necesitan principalmente alimentos, artículos de limpieza, productos de higiene personal, pañales y medicamentos. También se puede colaborar económicamente mediante transferencias al alias: cotto.sp.donaciones
“La gente siempre nos ayudó, pero hoy dependemos completamente de esa ayuda para sobrevivir”, señaló la hermana Antonia, quien también destacó el acompañamiento constante de los vecinos.
El Cottolengo alberga a personas que, en muchos casos, no cuentan con familia ni contención externa. “Cerrar no es una opción, porque no es solo una institución, es el hogar de ellos”, enfatizó.
Quienes deseen colaborar pueden acercarse directamente al predio, ingresando por calle 21 y 34, o comunicarse con la institución. Las puertas están abiertas no solo para recibir ayuda, sino también para que la comunidad conozca la realidad y el trabajo que allí se realiza diariamente.

