La situación de la Ruta Nacional 5 volvió a encender las alarmas tras una serie de accidentes fatales; en ese contexto, la Fundación Estrellas Amarillas advirtieron que la mayoría de los siniestros fatales son choques frontales y exigieron medidas urgentes entre ellas la transformación de la traza en autovía para evitar nuevas tragedias.
Cabe recordar que el último siniestro se registró el domingo pasado en Chivilcoy, donde un médico de 36 años murió tras chocar de frente con un camión a pocos metros del Acceso Néstor Kirchner. A partir de este hecho, volvió a ponerse en evidencia la peligrosidad de esta ruta nacional.
En ese sentido, la presidenta de la fundación, Silvia González, presentó un informe con datos contundentes, el 92% de los siniestros fatales en la Ruta 5 corresponden a choques frontales, uno de los tipos de colisión más letales. Por consiguiente, remarcaron que la falta de una calzada dividida agrava significativamente el riesgo.
Por otro lado, en una carta dirigida al secretario de Transporte de la Nación, Fernando Herrmann, la organización insistió en la necesidad de transformar la ruta en autovía. Allí sostienen que se trata de un corredor estratégico que conecta la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con Santa Rosa, además de vincular áreas productivas como Vaca Muerta.
Sin embargo, advierten que su infraestructura quedó obsoleta frente al crecimiento del tránsito pesado, con un flujo diario de unos 1.200 vehículos de gran porte. Asimismo, señalan que la ruta se ha convertido en una “trampa mortal”, con estadísticas alarmantes entre 2024 y 2026.
Asimismo, el relevamiento identifica otros factores determinantes, como el exceso de velocidad. En efecto, se detectaron vehículos circulando muy por encima de los límites permitidos. A su vez, un dato que llama la atención es que la mayor cantidad de muertes no ocurre de noche, el 41% se registra por la mañana y el 33% por la tarde, lo que indica que el problema responde más a cuestiones estructurales que a la visibilidad.
Frente a este panorama, desde la fundación proponen medidas inmediatas mientras se avanza en obras de mayor escala. Entre ellas, se destacan la instalación de radares, el refuerzo de controles y la construcción de rotondas en puntos críticos.
Además, plantean alternativas de financiamiento para concretar la autovía, como un modelo mixto con participación de sectores productivos, incentivos fiscales para empresas y la aplicación de la Ley 23.966 para destinar fondos del impuesto a los combustibles. “Las rutas no son un gasto, son una inversión en competitividad y vida”, concluyen desde la organización.

