Central fue demasiado para Sportivo Belgrano, que evidenció todas las deficiencias de un equipo sin competencia. El Canalla fue superior de principio a fin, el gol inicial le dio tranquilidad, el complemento fue un entrenamiento y cumplió con la obligación de ganar para seguir en la Copa Argentina.
El Canalla no dejó duda alguna, hizo notar la diferencia de categoría, fue inalcanzable para el elenco cordobés, que soló se dedicó a aguantar la supremacía auriazul en todos los sectores de la cancha y que por momentos, utilizó la violencia para detener el desborde centralista.
El elenco de Almirón exhibió buen juego en todo momento, se calzó el traje de protagonista desde el vamos y neutralizó las intenciones del rival en el comienzo. El gol tempranero de Julián Fernández le dio tranquilidad y jugó a voluntad hasta el final.
Con Angel Di María como eje principal en ofensiva, Central llegó con asiduidad al arco contrario y le faltaba precisión para sumar goles. Antes del descanso, una jugada colectiva perfecta, con un taco incluido, tuvo el final deseado en los pies de Véliz, el partido estaba liquidado.
El segundo tiempo estuvo de más, ya no había partido, era un entrenamiento pensando en el cotejo del domingo por el Apertura.
Un triunfo que le sirve al entrenador Almirón, para serenar la bronca de los hinchas Canallas tras el empate con Aldosivi. El técnico necesita recuperar crédito, principalmente pensando en lo que desvela al pueblo auriazul: la Copa Libertadores.
jueves, abril 9

