Con los resultados que se habían dado en la jornada, Newell’s llegaba al comienzo del encuentro de este sábado empatado con Estudiantes de Río Cuarto en el puesto de descenso directo de la tabla anual. Sin embargo, se ve que ni esa estadística fue capaz de generar un mínimo de reacción en un equipo mal armado, apático, sin técnica y sin ideas.
La versión 2026 de la ‘Lepra’ es una estafa al hincha por donde se la mire. Con una dirigencia que cambió para no cambiar nada, un cuerpo técnico que no aporta absolutamente nada distinto a sus fallidos predecesores y con jugadores que, como los pasados, tampoco están a la altura de la camiseta que están vistiendo.
El primer gol en contra de esta noche tuvo lugar por lo menos un mes antes, en la pésima lectura de Roberto Sensini, Favio Orsi y Sergio Gómez para armar un plantel totalmente descompensado, que tiene que improvisar un 3 porque no tiene, un volante interno defensivo porque no tiene, y dibujar sistemas y sistemas para ver si en alguno se nota un poco menos la falta total de un creador de juego.
A eso se le suman juveniles que aún no están a la altura y se los quema por apresurar titularidades (como Facundo Guch o Valentinl Acuña), jugadores que siguen a pesar de no haber dado nunca la talla como Martín Luciano, y refuerzos que no aportan tampoco.
La actuación de Newell’s en este 2-3 (mentiroso) contra Defensa y Justicia fue una nueva falta de respeto a una hinchada que sigue llenando la cancha para ver a un plantel que no le devuelve nada, ni siquiera un poco de amor propio.
Para este encuentro, Orsi y Gómez volvieron a apostar por un esquema que ya había fallado en los encuentros anteriores, con un único 9, con Luciano Herrera desaprovechado como segundo punta y dejando espacios en la zona media de la cancha.
Pese a que los primeros acercamientos al área rival fueron de la ‘Lepra’, rápidamente Defensa encontró (como Independiente y Talleres) que el juego estaba en forzar y esperar el error del local.
Y así fue, con la visita llegando al primer gol después de una jugada de errores técnicos y conceptuales de Luciano, regalando la pelota en el área propia para que Juan Miritello termine definiendo con tranquilidad.
El segundo terminaría llegando tras otra mala marca de Luciano y de Salcedo, para otro cabezazo de Miritello, y el tercero ya en el complemento a partir de un mal centro de Guch que le regaló el contraataque al ‘Halcón’ para el gol de Ayrton Portillo.
Ni siquiera el golazo de chilena de Matías Cóccaro, ni el descuento final de Oscar Salomón, ni las últimas llegadas (producto del retrasamiento del equipo de Mariano Soso) sirvieron para maquillar aunque sea con intenciones un pésimo planteo de un equipo que parece tener poco más para ofrecer y muchos puntos fundamentales aún por delante.
Incluso, por si fuera poco, la diferencia final de un gol termina incrementando la importancia del claro penal no cobrado para Newell’s por una mano de Agustín Hausch.
El desastroso formato inventado por la troupe de Claudio Tapia pareciera dar la sensación de que con 30 equipos en Primera (al menos la mitad de mediocres para abajo) el descenso es algo utópico porque siempre va a haber uno peor, pero ya el año pasado la realidad demostró que era una posibilidad real y en este se están haciendo nuevamente todos los esfuerzos posibles.
viernes, mayo 8

