El salario de los docentes universitarios atraviesa uno de sus momentos más críticos. Según un informe del Laboratorio del Salario de la Docencia Universitaria (LSDU), para recuperar el poder de compra perdido durante el gobierno de Javier Milei, los sueldos deberían aumentar al menos 65%, y hasta 95% si se toma como referencia el nivel salarial de 2015. Sin embargo, lejos de una recomposición, el Ejecutivo nacional sostiene incrementos muy por debajo de la inflación, profundizando el deterioro.
Actualmente, un profesor titular con dedicación exclusiva percibe $1.250.305, una cifra que no sólo refleja el atraso salarial histórico, sino que además ubica a buena parte de la docencia universitaria al borde o directamente por debajo de la línea de pobreza. De este modo, el ajuste aplicado por el Gobierno libertario consolidó una tendencia regresiva que ya existía, pero que se aceleró de manera abrupta desde diciembre de 2023.
según el LSDU, el poder de compra de los salarios docentes universitarios se encuentra en su nivel más bajo de los últimos 20 años. El estudio utiliza un indicador propio que mide cuántos salarios actuales se “perdieron” por la caída del poder adquisitivo entre 2015 y 2025. El resultado es contundente: la pérdida acumulada equivale a más de 57 salarios actuales.
En particular, desde el inicio del gobierno de Milei, el recorte ya representa 8,7 salarios, producto de la fuerte devaluación, la liberalización de precios y la licuación de los ingresos. “La relación de nuestro salario con el resto de los precios de la economía se modificó de manera regresiva y acelerada”, advierte el informe, que además señala que, si la inflación continúa en los niveles esperados, sería necesario un 69% de aumento sólo para sostener el poder adquisitivo de noviembre de 2023. No obstante, el Gobierno ofreció apenas un 16%, profundizando el conflicto.
El relevamiento también incluye un ranking de los gobiernos bajo los cuales más perdieron los docentes universitarios. Durante la gestión de Mauricio Macri, la pérdida equivalió a 12 salarios actuales, dejando un piso salarial que nunca fue revertido.
Posteriormente, bajo el gobierno de Alberto Fernández, la situación tampoco mejoró, la pérdida acumulada alcanzó los 21,2 salarios, con una caída adicional que dejó un rojo de 11,7 salarios al cierre de su mandato.
Sin embargo, lejos de corregir ese escenario, el actual gobierno aceleró el deterioro, llevando los salarios universitarios a mínimos históricos. Así, el discurso oficial de ajuste y “equilibrio fiscal” se traduce, en los hechos, en una transferencia directa del costo hacia los trabajadores del sistema universitario público.
El impacto del ajuste también se refleja en la comparación con la canasta básica total. Según el LSDU, numerosos cargos con dedicación exclusiva de 40 horas semanales no superan la línea de pobreza definida por el INDEC para un hogar tipo 2, estimada en alrededor de $1.300.000.
Entre los casos relevados se encuentran un Ayudante de primera con 20 años de antigüedad ($1.242.887), un Jefe de trabajos prácticos con 15 años ($1.264.858), un Profesor adjunto con 10 años ($1.299.251), un Profesor asociado con 5 años ($1.284.442) y un Profesor titular ($1.250.305). Es decir, incluso los cargos más altos del escalafón quedan por debajo de lo necesario para no ser pobres.

