La soberbia se paga caro. El gobierno de Javier Milei recibió un duro porrazo en la provincia de Buenos Aires, el principal distrito nacional. Su principal fuerza opositora, Fuerza Patria, se impuso por 14 puntos de diferencia en las elecciones legislativas. Una paliza histórica que alterará el panorama político en Argentina.
Con una participación electoral del 63%, alta en relación a los números que se vieron durante el año en la mayoría de las provincias que desdoblaron, el oficialismo bonaerense logró al menos el 46% de los votos en toda la provincia, con una carga de más del 80%. La fuerza del presidente Javier Milei quedó en segundo lugar, muy lejos, con el 33%. En tercer lugar se ubica la fuerza de centro Somos Buenos Aires con el 5,4%, y en cuarto el Frente de Izquierda con 4,3%.
La victoria del Justicialismo en el distrito más importante del país reconfigura el mapa político argentino, con un Áxel Kicillof que puede permitirse aspiraciones presidenciales en 2027. Por el lado del oficialismo, la derrota cala hondo, podría profundizarse el escenario de crisis socioeconómica y se espera novedades del mercado en la semana.
El escándalo Libra, las coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), los escandalosos audios de Karina Milei, la escalada del dólar oficial, la profunda recesión provocada para «secar la plaza» de pesos y una alianza entre libertarios y el PRO, que no funcionó como se esperaba, incidieron enormemente en el electorado bonaerense, que se congregó en buen número a sufragar este domingo para ponerle un freno a los atropellos de La Libertad Avanza (LLA), una gestión neoliberal que pretendía ir contra la casta y la corrupción, siendo devorados por esas premisas en su propio mandato.
Se trata de un importante llamado de atención que el Ejecutivo nacional debe atender: sin ciencia, salud, educación, pisoteando a jubilados y personas con discapacidad, recortando derechos, pisando salarios, destruyendo pymes y eclosionando el aparato productivo, no hay país ni desarrollo posible. Dependerá de Milei interpretar el mensaje, rectificar el rumbo y corregir. De lo contrario, la sociedad seguirá haciéndoselo pagar donde debe: en las urnas. La calle, la batalla cultural y en terreno virtual ya lo perdió de forma contundente.
Sin dudas el gran vencedor de la jornada es el gobernador bonaerense, Áxel Kicillof, que se probará esta noche misma el traje de candidato a la presidencia de la Nación, para intentar romper con aquel axioma que dice que nunca un candidato que ostentara ese cargo pudo sentarse en el sillón de Rivadavia.
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Cristina Fernández de Kirchner, presidenta del PJ que pugna pena en prisión domiciliaria por la causa Vialidad planeaba ser candidata, sin embargo la condena de la Corte Suprema de Justicia también incluyó proscripción eleccionaria. Con ella en la cancha, la derrota para el Gobierno quizás podría haber sido aún más amplia.
La unidad del peronismo, cuyas figuras principales son Cristina, Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner, fue clave para asegurar un resultado electoral contundente, permitiéndose soñar no solo con la reconstrucción interna necesaria, sino también con volver a ser una opción competitiva para recuperar la administración del país en 2027. Esta victoria representa un espaldarazo de confianza, que deberá aprovechar para poder ofrecer nuevamente a los argentinos un proyecto de país con trabajo, producción, desarrollo, inclusión, derechos y dignidad.

