Uma y Vitamina, dos de las marcas más icónicas de la moda argentina, anunciaron a través de sus redes sociales, la decisión de dar por finalizada su trayectoria en el mercado local con el cierre definitivo de sus boutiques en todo el país tras años de presencia en la industria.
Si bien estas marcas, no dieron detalles de los motivos, no se duda de que el contexto económico de ajuste y la apertura de importaciones podrían haber influido en la reconfiguración del sector de la moda en Argentina.
La marca, reconocida por sus diseños contemporáneos en cuero, tejidos premium y estampas exclusivas, agradeció el acompañamiento de sus clientas y destacó el legado de su estilo vanguardista.
Por su parte, Vitamina también comunicó su despedida a través de redes sociales. Allí señaló que cerrará sus tiendas al finalizar la temporada primavera-verano 2025:
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En tanto, en una muestra de nostalgia, invitó a sus seguidoras a recordar las musas de sus campañas y los momentos más emblemáticos de su historia. Mientras, las clientas de ambas marcas buscan aprovechar las últimas colecciones disponibles antes del cierre definitivo de sus tiendas.
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Desde octubre de 2024, Vitamina y Uma habían anunciado públicamente su intención de vender, y aclaraban entonces que no se trataba de un retiro definitivo y que los locales continuarían operando hasta lograr concretar una operación. Sin embargo, con el paso de los meses, no lograron definir un comprador. Y comenzaron a cerrar tiendas de forma progresiva llegando ahora al cierre de todas sus sucursales. Afirman, de todas maneras, que todavía continúan abiertas las negociaciones para una eventual venta, aunque sin confirmaciones oficiales sobre avances concretos.
Crisis en la industria textil
Cierto es que la industria textil y de indumentaria atraviesa una situación crítica en el país. En el cuarto trimestre de 2024 encadenó 12 meses consecutivos de caída, lo que se tradujo en pérdida de empleo en la mitad de las empresas del sector, con despidos que alcanzaron a más de 10.000 trabajadores. Según datos de la Fundación Pro Tejer, y a pesar de una desaceleración en la contracción de la actividad durante los últimos meses del año pasado, el rubro presenta un exceso de capacidad ociosa que genera la disminución del ritmo de inversión y riesgo de cierre de establecimientos productivos en el mediano plazo.

