Foto: Gentileza El Caudillo.
La zona noreste de la provincia de Santa -conocida como región Chaco salteña- atraviesa una severa crisis hídrica tras más de una semana de inundaciones provocadas por el desborde del río Pilcomayo. La situación se agravó este domingo con la crecida del río Bermejo, dejando a varios parajes del norte del país “encapsulados” por el agua.
Las localidades salteñas de Las Vertientes, Larguero y El Chañaral -ubicadas cerca del límite con Formosa, en cercanías del río Pilcomayo- y la comunidad indígenas de Rivadavia Banda Sur se encuentran rodeadas de agua, sin acceso a servicios básicos como luz y alimentos, y con la ayuda humanitaria bloqueada.
La situación alcanzó también a comunidades wichi como La Esperanza, San Felipe, El Cocal, El Breal y Campo Pañuelo, que se encuentran completamente rodeadas por las aguas del Bermejo.
En Rivadavia Banda Sur, cerca del río Bermejo, la situación es crítica. Hay viviendas completamente inundadas y familias aisladas. En otros parajes como Las Vertientes, la población se encuentra “encapsulada”, sin posibilidad de recibir asistencia por vía terrestre.
Otras localidades como La Gracia, Santa Victoria Este, Misión La Paz y Monte Carmelo también atravesaba una situación complicada, con caminos y viviendas totalmente inundadas.
La crecida del Bermejo se suma a los estragos causados por el desborde del Pilcomayo, que ya había dejado a la ciudad salteña Misión La Paz sin electricidad ni agua potable durante varios días. Los habitantes denuncian la falta de ayuda estatal, lo que contrasta con la asistencia recibida del lado paraguayo.
El vocero de la comunidad wichi Larguero denunció que llevan siete días sin recibir atención y acusó al gobierno de Salta de estar “lejos de controlar la crisis”.
Las inundaciones han causado graves daños materiales a las precarias viviendas de la región, así como la muerte de cientos de animales de granja, fuente de alimento para las comunidades. La mayoría de la población se ha autoevacuado, pero aún necesitan elementos de higiene, ropa, colchones, frazadas y alimentos no perecederos.

