POR PAULO VIGLIERCHIO
Rosario Central se despidió de la Copa Sudamericana. Pese a una buena labor la mayor parte del tiempo en el estadio Castelao, la jerarquía individual que entró desde el banco brasileño resultó clave para torcer la historia a favor del equipo de Juan Pablo Vojvoda, en una serie que se definió por apariciones individuales puntuales, mientras que Matías Lequi no pudo tener todo lo mejor a disposición por las bajas de Jaminton Campaz, Marco Ruben y Agustín Módica, irremplazables, sumada a la de Facundo Mallo en pleno partido.
Con un 4-2-3-1, el Canalla se plantó firme en suelo rival y logró jugar el primer tiempo como le favorecía. Con una humedad insoportable, planchó el trámite y trató de hacer todo lento, con poco ritmo. Lo logró, impuso condiciones al punto que el local Fortaleza ni siquiera logró acercarse al arco de ‘Fatura’ Broun durante los 45 minutos iniciales. Bien parado atrás, con disciplina táctica, no sufrió en absoluto el buen pie de Pocchetino, Pikachu y Breno López. Mucho tuvo que ver en ese sentido la destacable actuación del doble cinco auriazul, Franco Ibarra y Mauricio Martínez.
A ellos se sumó la solidez habitual de Facundo Mallo y Carlos Quintana, y también la solvencia de Agustín Sández y Emmanuel Coronel por los costados. Jonathan Gómez fue un tractor, ayudó en la marca y, cuando pudo, trató de soltarse y aportar algo de claridad en ataque. Central logró controlar el desarrollo, pero le faltó mayor peso en ofensiva. Ello tuvo que ver con el flojo desempeño de Maxi Lovera, que sigue desenfocado e irresoluto, y la irregularidad de Ignacio Malcorra, con buena intenciones con pelota pero sin socios. Arriba, Enzo Copetti demostró una vez más que sigue en deuda, al margen de que se notaba que no estaba para jugar, afectado en la previa por un cuadro de gastroenteritis.
Central llegó con un tiro libre de Lovera que se fue por arriba y un derechazo de media distancia de Ibarra que pasó cerca del arco de Ricardo, pero dio la sensación de que, con mayor fluidez en tres cuartos de cancha, hubiera podido irse al descanso en ventaja. Faltaba fútbol, animarse a más. La primera parte del plan estaba cumplida, con una estrategia inteligente. Había que decidirse a dar el golpe.
El complemento no pudo haber arrancado mejor para el Canalla. Es que, en la primera clara que tuvo, pegó fuerte. Malcorra tiró un buen centro al corazón del área brasileña y Facundo Mallo apareció en soledad en el área chica para definir con un toque sutil, de caño ante Ricardo, para desatar el gran festejo. Gol en un momento clave. Pero la alegría duró poco, el caramelo tan deseado y conseguido se le escurrió entre las manos. Pocos minutos después, Fortaleza combinó una buena jugada colectiva que finalizó Lucero, quien solo tuvo que empujarla. Todo como al comienzo.
Para colmo de males, hubo otra acción decisiva que perjudicó el porvenir canalla. El caudillo Mallo se retiró por lesión, Vojvoda introdujo las modificaciones necesarias y ahí se terminaron las posibilidades de Central. Los ingresados en el León agarraron a un equipo cansado por el esfuerzo de la etapa inicial y marcaron diferencias. Encontraron los espacios y la claridad que no habían tenido en el primer tiempo. Mientras que los cambios de Lequi poco pudieron pesar en el desarrollo.
Ni Lautaro Giaccone ni Tomás O’Connor aportaron frescura al mediocampo, siendo la intrascendencia la norma. Por el contrario, el recién entrado Andrade metió una gran asistencia, profunda, para la llegada de Pikachu por derecha, quien definió picándola por arriba de Broun, que llegó a rozar la pelota pero no pudo evitar el tanto adversario. Dos llegadas, dos goles para Fortaleza. No le hacía falta más, en un partido en el que había mostrado poco y nada. Resignación y todo cuesta arriba en el Canalla.
Central, con empuje pero sin ideas, buscó con centros hasta el final, tratando de encontrar una cabeza salvadora para llevar la historia a los penales, jugado por jugado y con sus últimas fichas. En un rebote tras una pelota parada, Broun dio un rebote defectuoso ante un remate rival y Sasha cabeceó sin dificultades para sentenciar la serie, un 3-1 exagerado por como había sido el trámite. Pero esto se mide por goles, y el León tuvo 100% de eficacia esta noche. Nada que hacer ya por los dirigidos de Lequi, al margen del corazón de siempre.
El Canalla dijo adiós temprano a un certamen que se puso como prioridad en este segundo semestre. La llave que le tocó no lo favoreció en nada e hizo lo que pudo ante un buen contrincante, demostró estar a la altura. Tuvo ausencias indisimulables que impidieron sus posibilidades y un mercado de pases que pudo haber sido mejor, sabiendo la importancia de lo que jugaba. Tocará sumar la mayor cantidad de puntos posibles en lo que queda de Liga Profesional para tratar de clasificar a otra copa internacional en el 2025, algo todavía lejano si se mira la tabla anual. Sin recambio de calidad ni jerarquía individual es imposible competir en serio en el plano continental.
martes, mayo 12

