El autocuidado es una práctica estimulada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que refiere a una actitud activa y responsable con respecto a la calidad de vida. El concepto se definió por primera vez en 1983, y se instauró en 2011, aunque se conoce desde hace mucho tiempo con otros nombres.
Por otra parte, la OMS define también al autocuidado como «la capacidad de las personas, familias y comunidades para promover y mantener la salud, prevenir enfermedades y hacer frente a enfermedades y discapacidades con o sin el apoyo de un trabajador de la salud».
Para la OMS, «a través del autocuidado -como complemento del sistema de salud- se puede avanzar en el derecho a la salud y en la reducción de las desigualdades». Asimismo, define que las intervenciones de autocuidado ofrecen una estrategia para mejorar la cobertura sanitaria universal, llegar a las personas en situaciones humanitarias y mejorar la salud y el bienestar.
En paralelo, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) resalta que los sistemas de salud deben adaptarse y evolucionar para satisfacer las necesidades de salud diferenciadas de la población, especialmente de las personas en situación de vulnerabilidad. Además, destaca que, desde la pandemia por COVID- 19, se ha hecho más evidente la importancia de dar una respuesta coordinada a nivel mundial para hacer frente a la atención de la salud y de las enfermedades no transmisibles.
Autocuidado
El concepto de autocuidado incluye medidas preventivas como, entre otras, mantener buena higiene corporal y dental, comer de manera saludable, realizar actividad física de acuerdo a la edad, contextura física y posibilidades de cada individuo, dormir la cantidad de horas necesarias, una alimentación equilibrada, no fumar y cuidar la salud mental.
También se considera conductas directas sobre el control de la salud, como visitar en forma periódica al médico, hacerse los estudios que éste indique y la toma de decisiones para el manejo de malestares pasajeros que, en algunos casos, pueden ser autogestionados a través de medicamentos de venta libre.
Desde la Cámara Argentina de Medicamentos de Venta Libre (CAPEMVeL), afirmaron que, ante la presencia de malestares menores, reconocidos por el individuo, y durante el tiempo indicado en cada prospecto, el uso de medicamentos de venta libre puede contribuir al bienestar de la persona y a descomprimir también al sistema de salud.
Tips para mejorar la calidad de vida
Mantener horarios y hábitos regulares (comida y sueño).
Ejercicio moderado diario (caminar, pasear, etc.).
No consumir bebidas alcohólicas mientras se toma medicación antidepresiva.
Evitar excitantes (cafeína, té, cola, etc.).
Evitar situaciones estresantes.
Cumplir rigurosamente el tratamiento.
Consultar con el médico cualquier duda que se plantee a lo largo del tratamiento: efectos secundarios, cese de la toma de medicación, etc.
No tomar decisiones trascendentes en los momentos de mayor gravedad clínica.
Solicitar ayuda a la familia, amigos y a los profesionales sanitarios ante una situación crítica.
En cuanto a la familia
Para la familia puede resultar difícil comprender que lo que le ocurre a su ser querido es una enfermedad y que es la causante de su incapacidad para disfrutar de actividades que antes le resultaban placenteras y ahora le resultan desagradables.
Los siguientes consejos pueden ayudarles a hacer más fácil la recuperación de su familiar.
Desdramatizar y hablar de la enfermedad con normalidad.
Evitar estigmatizar y culpabilizarse con actitudes de reprobación.
No forzar al desarrollo de actividades de ocio (vacaciones, etc.) como solución al trastorno.
Mostrar paciencia y comprensión, saber escuchar.
No insistir en que realice actividades que antes le causaban agrado hasta que el paciente, por su mejoría, se sienta capaz.
Colaborar con las indicaciones marcadas por el médico o cualquier otro profesional que implican al entorno familiar o más cercano del paciente

